Una extensión falsa de Claude Code dejó una puerta trasera en miles de computadoras
Cursor, la empresa de herramientas de programación con inteligencia artificial, confirmó que durante casi 11 horas circuló en su tienda una copia alterada del asistente Claude Code que robaba datos del equipo e intentaba abrir un acceso remoto.

Si usás alguna herramienta de programación con inteligencia artificial, este caso importa aunque trabajes a miles de kilómetros de Silicon Valley: una extensión trucha puede meterse en el mismo canal oficial del que bajás tus programas de confianza. Eso fue lo que pasó con Cursor, la empresa de herramientas de programación con IA que pertenece a SpaceX.
La compañía admitió que una versión adulterada de la extensión Claude Code —el asistente de programación de Anthropic— estuvo disponible en su propia tienda durante unas 11 horas del 29 de octubre, entre las 2:27 y las 13:35, hora del Pacífico de Estados Unidos. Según contó Cursor, y recogió Infobae citando a Reuters, hasta 5.000 personas llegaron a instalarla antes de que la empresa la bajara.
El paquete se hacía pasar por la versión 2.1.313 de la extensión oficial, aunque Anthropic no tuvo nada que ver con su creación. Reuters señaló que la compañía de Claude no respondió de inmediato a un pedido de comentarios.
Qué hacía el programa espía. Por "puerta trasera" se entiende un mecanismo escondido dentro de un software que le permite a alguien ajeno entrar a un equipo sin que su dueño lo note. En este caso, de acuerdo con el aviso de Cursor, el malware anotaba primero datos básicos de identificación: el sistema operativo, la arquitectura del procesador y el nombre de la máquina junto con el del usuario. A eso sumaba información más delicada, como la ubicación de la carpeta personal, las variables de entorno cargadas en el sistema, la dirección de correo registrada en Git y la IP pública con la que ese equipo salía a internet.
Después intentaba un paso más agresivo: sumar una clave SSH —un sistema que permite controlar una computadora a distancia— del atacante entre las claves autorizadas, encender ese servicio y abrir un túnel hacia un servidor externo. Para no perder el acceso, dejaba tareas programadas en Windows y un agente de arranque en macOS que reintentaban la conexión cada 60 segundos.
Esa parte más peligrosa, sin embargo, suele fallar: activar el servicio SSH necesita permisos de administrador, algo que la extensión no tiene en la mayoría de los equipos con Windows o macOS. Aun con el intento frustrado, la clave quedaba instalada igual y los datos del equipo ya habían salido hacia el atacante.
Cursor retiró la versión apenas la detectó, cerró por precaución toda la tienda de extensiones, rotó sus claves de acceso y revisó el resto del catálogo, que según la empresa no tenía otras manipulaciones. También trabajó con el proveedor de nube del atacante para desconectar su servidor, que ya dejó de funcionar.
Cómo saber si un equipo quedó afectado. La clave que agregaba el programa llevaba la etiqueta "svc-telemetry". Cursor publicó comandos para Windows y macOS que buscan esa marca en el archivo de claves autorizadas: si aparece, el equipo estuvo comprometido. La empresa avisó que se va a comunicar directamente con quienes descargaron la versión trucha.
A quien la instaló no le alcanza con desinstalar la extensión, porque el programa deja scripts propios corriendo por su cuenta. Cursor recomendó aislar el equipo, borrar la clave y los mecanismos que la reinstalan, y cambiar desde otro dispositivo de confianza todas las contraseñas a las que esa máquina tenía acceso.
La firma de seguridad StepSecurity analizó el programa en un entorno controlado y encontró que era un cargador agregado a la extensión legítima, unos 7 KB más pesado que la versión limpia. No pudo determinar cómo ese código llegó al registro de extensiones, si por credenciales robadas o por otra vía. Jenn Gile, de OpenSourceMalware, agregó que la rapidez con la que se retiró el paquete no alcanzó para proteger a quienes tenían la actualización automática activada.
La empresa detrás de Claude, mientras tanto, publicó el 30 de octubre la versión 2.1.314 de la extensión en Open VSX —el registro abierto que usan Cursor y otros editores— y en la tienda de Microsoft. StepSecurity confirmó que ninguna de las dos plataformas ofrece ya la versión 2.1.313.
El episodio es un recordatorio simple para cualquiera que instale herramientas de programación con IA, sea en una oficina de Salta o en cualquier otro lugar: que una extensión aparezca en la tienda oficial no garantiza que sea la original, y conviene revisar los avisos de seguridad de la empresa antes de asumir que una actualización automática es siempre segura.
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