A seis meses de la muerte de la fundadora de Nucha, la pastelería recupera sus recetas más artesanales
Para el primer Día de la Madre sin Regina Vaena, la pastelería porteña Nucha volvió a hacer tres tortas clásicas que habían dejado de producirse, entre ellas la Torta Ángel.

La pastelería porteña Nucha volvió a sus recetas de origen para el primer Día de la Madre desde la muerte de su fundadora, Regina Vaena, ocurrida en mayo. Desde el 8 de octubre, los locales de la marca ofrecen de nuevo tres tortas que habían dejado de hacerse hace años: la Torta Ángel, una mousse de caramelo y una de frambuesa con chocolate blanco, según informó Clarín.
La decisión surgió de una pregunta puntual dentro de la empresa. "Cuando falleció la señora Nucha lo hablamos con Carlos, nos preguntamos qué hacíamos porque justo era el primer Día de la Madre sin ella", relató Lorena Monsón, la pastelera a cargo del desarrollo de recetas, en diálogo con el medio porteño. El equipo eligió la Ángel por tratarse de la receta más emblemática de la fundadora.
El problema fue que ni siquiera tenían las fórmulas a mano: había que reconstruirlas junto a los hijos de Regina, porque llevaban tanto tiempo fuera de producción que ya no estaban en la planta. Carlos Rava, gerente de la marca, explicó que esas tortas se dejaron de elaborar porque demandan procesos más largos que una pieza de rutina y requieren una técnica que no cualquier pastelero domina.
La Torta Ángel que volvió a los mostradores combina una masa de harina de almendra —liviana, no un bizcochuelo— con un relleno de dulce de leche, frutillas y crema. Monsón la describe como "un sabor cotidiano", sin nada rebuscado, pensado para evocar recuerdos antes que sorprender. La versión de caramelo lleva una base de chocolate con centro cremoso y una cobertura de mousse, mientras que la de frambuesa suma a esa misma base una mousse de frambuesa y otra de chocolate blanco, cuya acidez, según Rava, "contrasta con el dulzor" del chocolate.
Nucha nació en 1979, cuando Regina Vaena —nacida en Avellaneda, de familia sefaradí y ex campeona de esgrima en Racing— empezó a vender tortas horneadas en la cocina de su casa, con un solo molde, tras repartir diez paquetes de muestra en comercios de su barrio. La demanda creció por el boca en boca, sobre todo en la comunidad judía, hasta que su marido le armó un horno en el patio de la casa de Belgrano.
A fines de los años 80 murió su marido y, con la hiperinflación de 1989 de fondo, su hijo Javier, entonces de 18 años, la convenció de abrir el garaje al público y vender de forma directa. Rava ubica ahí el verdadero punto de partida del negocio: ese primer sábado se agotaron todas las tortas en una hora. Fue también Javier quien, años después y en secreto, compró la primera batidora eléctrica de la marca, algo que Regina consideraba un escándalo frente a su costumbre de mezclar a mano.
Cuarenta y siete años después de aquel primer molde, Nucha tiene planta propia, un local original que funciona desde 1990 y una red de franquicias que este año sumó seis locales nuevos, en lo que Rava describe como un contexto de consumo a la baja. La torta individual de esta línea clásica se vende a $75.000, y para este Día de la Madre —que cae el domingo 18— la marca también ofrece un Box Desayuno a $65.000 y un brunch en el local a $48.000.
Quienes buscan ideas para la mesa de estos días pueden sumar opciones con la guía de recetas caseras para cada día de la semana que publicó SaltaNews.
Consultada sobre si a Regina le gustarían las versiones actuales de sus recetas, Monsón no dudó: "Siento que sí, porque son sus tortas. No cambiaron".
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