El tobogán del Air Force One de Trump que armó revuelo antes de despegar
Un asistente militar desplegó accidentalmente una rampa inflable de evacuación en el avión presidencial justo antes de que Trump partiera hacia Texas. El incidente renovó las dudas sobre el polémico regalo de Qatar.

Imaginá que estás por subirte al avión más famoso del mundo y, de repente, uno de los toboganes de emergencia aparece colgado del fuselaje. Eso, más o menos, fue lo que pasó este miércoles en la base Andrews, cerca de Washington, cuando el nuevo Air Force One de Donald Trump protagonizó un episodio que mezcló torpeza, tensión y las habituales dudas que rodean a esa aeronave desde el día uno.
Un asistente militar desplegó sin querer una de las 12 rampas inflables de evacuación del Boeing 747-8 que Qatar donó al gobierno de Estados Unidos. El tobogán quedó colgando debajo del avión, del lado derecho, cerca de la salida delantera, que casualmente es el lado opuesto al que Trump suele usar para subir. Personal militar inspeccionó el dispositivo y lo retiró. El viaje se demoró unos 15 minutos. Destino: Dallas, Texas, donde el presidente tenía agenda para participar de la primera convención republicana de mitad de mandato.
Mientras todo eso ocurría, Trump permaneció dentro del helicóptero presidencial durante un tiempo que llamó la atención. Desde la pista, los periodistas que lo acompañaban podían ver el tobogán desplegado en el otro lado del avión. También observaron cómo el antiguo Air Force One, ese azul y blanco que todos conocemos de las películas, salía del hangar hacia la pista, con escaleras de abordaje en las entradas delantera y trasera, como si hubiera un plan B listo por si las cosas se complicaban.
Cuando finalmente bajó del helicóptero, Trump no admitió ante la prensa que el despliegue había sido un accidente. Dijo que los funcionarios estaban revisando el tobogán inflable. "Quieren asegurarse de que todo funcione perfectamente", afirmó, y prometió que la demora iba a ser corta. Un periodista le preguntó directamente si el avión era seguro para volar. "Sí, de lo contrario no lo tomaría", respondió el presidente antes de abordar. Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, salió después a aclarar que la revisión fue para confirmar el correcto funcionamiento del sistema y que el avión ya estaba camino a Dallas.







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