Más de 150 familias evacuadas en un pueblo correntino rodeado por el Paraná, con otra crecida en camino
Paso de la Patria, un pueblo turístico de Corrientes, quedó partido en dos por el agua después de que el Paraná rompiera un terraplén. El Instituto Nacional del Agua anticipa una nueva onda de crecida para el 3 de noviembre.

Paso de la Patria, la localidad turística correntina ubicada a 40 kilómetros de la capital provincial, sigue rodeada de agua una semana después de que el río Paraná rompiera un terraplén de contención y se metiera en los barrios Don Julián, La Isla y Pescadores. Según contó La Nación, este martes el hidrómetro del puerto marcaba 7,74 metros, bastante por encima del nivel de evacuación, que está fijado en 7 metros.
El dato que más preocupa no es el de hoy sino el que viene: el Instituto Nacional del Agua pronosticó una nueva onda de crecida para el 3 de noviembre, producto del fenómeno de El Niño.
El intendente Oscar "Chino" García definió la situación con una sola palabra: "complicada". Ya son más de 150 familias las que se autoevacuaron, a las que se sumaron otras cuatro que el municipio evacuó de manera formal. Hay sectores del distrito completamente aislados, y el problema no termina en quienes dejaron sus casas: también hace falta asistir a las familias que quedaron rodeadas por el agua y sin forma de salir. A mediados de octubre, cuando el río todavía estaba debajo del nivel de alerta, García calculaba que entre 20 y 25 familias iban a tener que mudarse, y el municipio había montado centros para unas 60 personas. La realidad terminó superando ese cálculo.
"Todo el trabajo está concentrado en mantener la cota de los terraplenes a 8,50", explicó el intendente, que busca evitar que el agua cubra las 60 manzanas del pueblo. Si el Paraná llega a esa marca, advirtió, Paso de la Patria podría quedar en "incomunicación total". Por ahora espera que el pico llegue a los 8 u 8,10 metros.
El avance se nota caminando: en la esquina de La Rioja y 8 de Diciembre el agua ganó unos 50 metros en una semana, y las playas Punta Mitre y Pelícano, las que en temporada alta reúnen a miles de turistas, quedaron bajo el agua junto con los paradores de la costa. También se desbordó el arroyo Huajó, al sur del pueblo.
La dimensión económica del desastre es enorme para una localidad que vive del turismo: tiene unos 10.000 habitantes estables, pero en carnaval llega a superar los 50.000, y el 80% de sus vecinos depende directa o indirectamente de esa actividad, según datos de la Cámara de Prestadores de Servicios Turísticos. Hoy, cerca del 40% del pueblo está bajo el agua. "Se ha paralizado la actividad económica", resumió García: pileteros, jardineros, albañiles y emprendedores de la temporada quedaron sin trabajo de un día para otro.
Mariana, de la comisión directiva de los prestadores turísticos, contó a Radio Sudamericana que de las doce casas que alquila, diez están tapadas por el agua: sólo ofrece ya las de las zonas altas, un 20% de su oferta, mientras algunos hoteles reciben en su lugar a pescadores que llegan desde Brasil. Javier Francesconi, dueño de un local de carnadas, describió semanas sin movimiento y sin plata circulando en el pueblo. Hay 5.100 plazas de alojamiento formal, que casi se duplican con los alquileres temporarios, y cada año se levantan otras 200 viviendas pensadas para el turismo. La pesca del dorado, el otro motor económico de la zona, mueve en tiempos normales unas 100 licencias diarias para pescadores extranjeros y 50 para argentinos entre agosto y mayo, con más de 50 embarcaciones saliendo al río cada jornada. Ante la emergencia, la Cámara organizó una colecta de alimentos, agua, ropa y medicamentos.
García recordó que la vulnerabilidad no es nueva: el plan de defensas de 1998 nunca se terminó, y un segundo proyecto, de 2015, quedó en los papeles. El gobernador correntino se comprometió a gestionar la obra definitiva, pero todavía no consiguió el financiamiento nacional.
El director de Defensa Civil de Corrientes, Bruno Lovison, confirmó que la nueva onda podría superar por centímetros el pico actual, y que el INA proyecta que el río oscile entre 7,50 y 7,80 metros en la capital provincial dentro de una semana. Sería un salto de centímetros, no de metros, aunque una lluvia fuerte y puntual podría cambiar el escenario. El investigador Juan José Neiff, de la Universidad Nacional del Nordeste, explicó que la suba viene del sistema de los ríos Iguazú, Ivaí y Piquiri y de la represa de Itaipú: los organismos brasileños prevén 200 milímetros esta semana sobre la cuenca del Iguazú, y los modelos de Itaipú proyectan hasta 300 hacia fin de mes. Le preocupa que esa segunda crecida llegue justo al arranque de la temporada de lluvias. Consultado sobre si el agua podría alcanzar la Costanera de la ciudad de Corrientes, no lo descartó: "Tal vez sí".
Paso de la Patria no es el único punto afectado. Otras localidades correntinas también superaron el nivel de evacuación este martes: Itatí llegó a 8,21 metros, la ciudad de Corrientes a 7,35 y Barranqueras a 7,23, según Prefectura. Más al sur, en Bella Vista, Prefectura asistió a familias isleñas junto a la Agencia Federal de Emergencias y entregó alimentos y forraje a tres de ellas. Allí el río marcaba 6,38 metros, a dos centímetros del nivel de evacuación, y el municipio ya había trasladado a 19 personas a un albergue.
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