Las lluvias del Súper Niño destrozaron rutas y neumáticos en Mendoza, y el Estado admite que tardará en resolverlo
Las primeras lluvias de la temporada mostraron el estado real de las rutas mendocinas, con pozos que reventaron cubiertas y vialidad reconociendo que la solución de fondo va a demorar.

Las primeras lluvias de la temporada alcanzaron para desnudar un problema que Mendoza venía acumulando desde hace años: el estado de sus caminos. Con el fenómeno conocido como Súper Niño ganando fuerza —se espera que llegue a su pico entre diciembre y enero—, los primeros temporales dejaron pozos, socavones y baches en calles y rutas de buena parte de la provincia, y pusieron en riesgo tanto los vehículos como la seguridad de quienes circulan.
En Las Heras, una vecina contó que salió a manejar apenas paró de llover y no llegó a ver un pozo enorme tapado por el agua en la avenida Champagnat, uno de los accesos a los barrios del piedemonte. El golpe le destrozó una rueda y tuvo que pedir auxilio. En una gomería de la zona recibieron más de veinte casos parecidos en pocas horas, según relató la vecina a *La Nación*, medio que publicó la nota original.
La escena se repitió en la ruta 7, cerca de las bodegas de Luján de Cuyo, donde otro conductor evitó por poco un vuelco esquivando pozos camino a la montaña. El problema llegó a tener cifras concretas: desde la Coordinación de Frontera contabilizaron más de catorce autos con cubiertas reventadas en el tramo entre Cochabamba y la destilería de Luján de Cuyo, uno de ellos con dos ruedas perdidas en el mismo viaje. En Maipú, un vecino describió un panorama parecido en los accesos este y sur, con obras en marcha que complican el tránsito y colectoras donde algunos autos terminan atascados en el barro.
Consultados por el mismo medio, Vialidad Provincial, la Subsecretaría de Infraestructura y Desarrollo Territorial y Vialidad Nacional reconocieron las dificultades y dijeron estar trabajando para mejorar las calles. El problema, explicaron, es que la reparación depende del clima: para bachear se necesitan al menos 48 horas de sol pleno después de cada lluvia, porque si el suelo sigue empapado las máquinas se entierran en el barro. Y hay otro obstáculo de fondo: si se tapa un pozo sin resolver antes el drenaje o los canales de riego, el agua termina llevándose el material de nuevo y el bache vuelve a aparecer.
La subsecretaria de Infraestructura, Marité Badui, precisó que ya están interviniendo casi 500 kilómetros de rutas con una "refuncionalización completa", además de un plan de bacheo y asfalto exprés. Para los tramos urbanos, explicó, se firman convenios con los municipios que colaboran con materiales, máquinas o personal; donde no hay esa colaboración, el trabajo queda en manos de Vialidad. La funcionaria recordó que la red vial de la provincia supera los 16.000 kilómetros, lo que ayuda a entender por qué una solución integral puede demorar más de lo que los conductores quisieran.
El reclamo también llegó a la alta montaña. La Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza rechazó el nuevo peaje que se cobra en Las Cuevas mientras la ruta sigue sin las reparaciones necesarias. Su presidente, Carlos Messina, habló de tarifas de hasta $9300 para circular por lo que describió como un camino en pésimo estado, y aclaró que el sector no se opone a pagar por un servicio, sino a pagar tarifas altas por una ruta sin mantenimiento. Caminos del Aconcagua, el consorcio que tomó esa concesión hace poco, respondió que tiene un año de plazo para dejar el tramo en condiciones, después de años sin inversión en la zona.
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