Villarruel marcó distancia del Gobierno tras el freno a la Ley Malvinas
La vicepresidenta respondió con una frase irónica en redes a las críticas por el freno al proyecto en Diputados, mientras el asesor presidencial Santiago Caputo salió a desmentir que haya parálisis legislativa.

El Gobierno nacional decidió frenar en la Cámara de Diputados el tratamiento de la llamada Ley Malvinas, el proyecto que preveía sanciones económicas a empresas estadounidenses con filiales activas en las islas. La decisión, revelada por Clarín, se tomó tras las presiones de Estados Unidos y la falta de consenso con los bloques aliados del oficialismo.
El impulso original de la norma había salido de la usina del asesor presidencial Santiago Caputo, pero quedó sin fecha de reactivación después de que el subsecretario del Departamento de Estado estadounidense, Christopher Landau, le transmitiera al gobierno argentino sus reparos por el impacto que la ley tendría sobre las compañías de su país con intereses en el archipiélago.
La vicepresidenta Victoria Villarruel aprovechó un comentario irónico en la red social X, que se preguntaba si el "brote malvinero" del Gobierno había sido sólo "humo", para marcar distancia de la Casa Rosada: "Por eso los verdaderamente patriotas y malvineros hicimos silencio. Res non verba (hechos, no palabras)", escribió. Con esa frase, cuestionó que el entusiasmo inicial del oficialismo con el proyecto no haya tenido sustento real frente a las advertencias de Washington.
La réplica llegó rápido desde la Casa Rosada. Santiago Caputo calificó de "fake news" la versión sobre la parálisis legislativa y, para reforzarlo, difundió fotos de los encuentros que el canciller Pablo Quirno y el presidente Javier Milei sostuvieron en los últimos dos días con funcionarios estadounidenses, en lo que la administración describe como "una oportunidad histórica" para estrechar el vínculo bilateral.
Más allá del cruce discursivo, el proyecto enfrenta obstáculos concretos para avanzar en el Congreso: el lobby de empresas estadounidenses, los cuestionamientos diplomáticos, la falta de defensa técnica en comisiones y las prioridades presupuestarias del oficialismo. La oposición, mientras tanto, pide explicaciones a la Cancillería por el freno.
El cruce se suma a una interna que Villarruel y Milei vienen sosteniendo desde hace casi dos años, con un punto álgido el mes pasado, cuando el jefe de Gabinete Diego Santilli, la senadora Patricia Bullrich y el propio Quirno le pidieron la renuncia a la vicepresidenta tras sus críticas al estado de salud del Presidente. Villarruel también había cuestionado una licitación militar por los bajos salarios castrenses y un canon de Vialidad Nacional a peregrinaciones religiosas.
El trasfondo de las presiones estadounidenses sobre el Congreso se da en paralelo a otro frente diplomático por Malvinas: Gran Bretaña le reclamó esta semana a Donald Trump por las medidas que impulsa la Argentina sobre la explotación petrolera en las islas, un capítulo del mismo pulso que ahora también divide al oficialismo hacia adentro.
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