El Banco Central advierte por tres riesgos externos para la recuperación económica
El organismo proyecta un repunte de la actividad en el último trimestre, pero marca que la guerra en Medio Oriente, el endurecimiento del crédito global y una economía mundial más floja pueden frenarlo.

Después de meses de caída, el Banco Central espera que la actividad económica dé un salto en el último trimestre del año. Pero en el mismo informe donde proyecta esa mejora, el organismo puso el foco en tres frentes externos que podrían frenarla antes de que se consolide.
La advertencia aparece en el Informe de Política Monetaria (IPOM), el documento que la entidad publica cada tres meses para explicar sus decisiones y leer la coyuntura. Ya en la edición anterior el BCRA había marcado a la guerra en Medio Oriente como un factor de riesgo, por su efecto sobre el precio de la energía. Como el conflicto sigue sin una salida a la vista, el organismo repite el alerta: lo que puede complicar el repunte es que ese shock energético se estire en el tiempo, que las condiciones para conseguir crédito en el mundo se endurezcan de golpe, o que la economía global crezca menos de lo calculado.
El primer punto tiene una cara que favoreció al país: el salto en el precio del petróleo le dio a la Argentina un excedente exportable de crudo mayor al previsto, lo que ayudó a sumar reservas. La contracara es que ese mismo salto subió los costos de producción y de logística en todo el planeta, con un impacto directo sobre la inflación mundial.
Esa suba de precios, sumada a los déficits fiscales de los países desarrollados, terminó endureciendo el acceso al crédito a nivel global: tanto en el mercado de bonos como entre los bancos centrales —la Reserva Federal de Estados Unidos incluida— las tasas subieron. El BCRA detalló que economías con alto nivel de endeudamiento, como Reino Unido, Francia, Japón, Italia y Estados Unidos, pagaron rendimientos más altos todavía, una señal de que los inversores miran con lupa el riesgo fiscal de cada país. Para la Argentina, avisó la entidad, ese movimiento global encarece directamente el costo de salir a buscar dólares.
Ese encarecimiento es, según el organismo, parte de la explicación detrás de la suba del riesgo país de los últimos meses, que convive con la incertidumbre por las elecciones de 2027 y con una imagen de gestión golpeada por la caída del ingreso, el estancamiento de la actividad y la pérdida de empleo formal. El indicador había bajado hasta cerca de 400 puntos en julio, pero cambió de rumbo y en los últimos días se ubicaba en 787 puntos.
El organismo fue más allá: planteó que la combinación de crédito más caro, inflación alta, políticas económicas más restrictivas y una energía que sigue cara configura riesgos "más difíciles de contrarrestar que en episodios anteriores". La razón, explicó, es que los países desarrollados ya cargan con inflación y déficits altos, así que les queda poco margen para bajar tasas o aumentar el gasto público como respuesta. A la par, la guerra en Medio Oriente y el conflicto entre Rusia y Ucrania redujeron las reservas de energía en Europa justo cuando se acerca el invierno en el continente.
Pese a ese panorama externo, la proyección de fondo sigue siendo de recuperación. El Central espera que a la caída del tercer trimestre —que confirmaría la recesión técnica que ya se venía anunciando— le siga una mejora en el cuarto, apoyada en la normalización de la actividad agropecuaria y en que se disipen los factores que frenaron la economía en julio, cuando la actividad desestacionalizada cayó 2,9%: las lluvias, el Mundial y la suba del gas que afectó el suministro a las fábricas.
Ese repunte, calcula el BCRA, va a estar impulsado por el agro, la minería, la producción de hidrocarburos y las industrias con capacidad exportadora, con la expectativa de que después se extienda al resto de los sectores.
La proyección contempla crecimiento para 2027 en adelante, pero el propio informe cierra con la misma cautela con la que arrancó: que se agraven los conflictos geopolíticos, que las condiciones financieras internacionales se endurezcan más o que la demanda externa crezca menos son, para el BCRA, los riesgos que todavía pueden afectar la inversión y el desempeño de los sectores que más le venden al mundo.
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