La recesión le empieza a costar a Milei sus propios acuerdos políticos
Con la economía estancada, el Gobierno nacional enfrenta diferencias con Patricia Bullrich y Mauricio Macri, y no logra cerrar con los gobernadores los pactos que necesita de cara a 2027.

Que la economía nacional no repunte no es sólo un problema de bolsillo: también define cuánto margen de negociación tiene cada gobernador frente a la Casa Rosada, justo cuando el Gobierno nacional intenta sumarlos a una alianza electoral para 2027. Eso es lo que reconstruyó La Nación en una nota sobre el estado de los acuerdos políticos de Javier Milei: la recesión que el Indec confirmaría en las próximas semanas, con dos trimestres seguidos de caída de la actividad, empezó a resquebrajar la red de socios que el Presidente armó durante tres años al calor de su popularidad y de la baja de la inflación.
La fisura más visible tiene nombre propio: Patricia Bullrich. La senadora se sumó a La Libertad Avanza después de perder la elección presidencial contra Milei y fue la cara del combate policial a quienes resistían el ajuste. Hoy, con la economía trabada, le marca diferencias al Gobierno: le pide más diálogo, cuestiona la apertura comercial sin matices y plantea revisar el rol del Estado en áreas como la infraestructura. En el entorno presidencial también les molestó que reconociera el triunfo de Lula da Silva en Brasil cuando la orden interna era mantenerse ambiguos, en sintonía con Donald Trump. Martín Menem, el gestor político de Karina Milei, le mandó una advertencia directa al asegurar que en LLA "el único candidato es Milei".
La tensión no termina ahí. Mauricio Macri advirtió esta semana que "no se ha avanzado nada" en la negociación por un acuerdo electoral entre el Pro y La Libertad Avanza para 2027, pese a que Karina Milei retomó el contacto con él para destrabar un vínculo tironeado por la desconfianza mutua. La discusión de fondo sigue sin resolverse: el Pro exige certezas de que el mileísmo no competirá contra sus intendentes y gobernadores, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires, mientras los libertarios piden que el Pro vote contra las PASO sin ofrecer esa garantía a cambio.
Con los gobernadores pasa algo parecido. Esta semana, el ministro de Economía Luis Caputo organizó en Rosario una cumbre entre mineras y pymes industriales para promover el RIGI, después de que trascendiera que la empresa a cargo del proyecto Vicuña, en San Juan, traerá desde China una "ciudad modular" para alojar a 2.000 trabajadores. Participaron, entre otros, los gobernadores de Mendoza, Catamarca, Córdoba, Entre Ríos y San Juan. Caputo buscaba sumarlos a una alianza formal para calmar a los mercados, pero no lo consiguió: los mandatarios piden que la Casa Rosada se comprometa a no competir en sus provincias a cambio de apoyo nacional, algo que el Gobierno no está dispuesto a garantizar donde cree tener buenos números, como en Córdoba. El propio Milei viajó este fin de semana a Neuquén a respaldar a una candidata libertaria que aspira a competir contra el gobernador de ese distrito, un gesto que generó inquietud entre gobernadores de otras provincias.
Pese al malestar que lo rodea, Milei no muestra señales de ceder posiciones. En una charla con estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella se presentó como alguien dispuesto a perder antes que traicionar sus convicciones e insistió en que los argentinos van a tener que elegir entre "populistas y liberales". Esta misma semana también repitió que no piensa apartarse del programa económico, aunque atribuye los resultados peores a lo esperado a factores externos. Para el Presidente, la polarización sigue siendo la argamasa que mantiene unido a un oficialismo hecho, como describe la nota, "de retazos".
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