Un pibe de 14 años baleado en la cara mientras 300 tiros cruzaban Fuerte Apache en una guerra narco
Un menor sin relación con las bandas recibió un balazo en la cara dentro de su propia casa, en un tiroteo de más de 300 disparos entre narcos y policías en Fuerte Apache que dejó además un muerto: el tercero en doce días por la interna narco ligada a la detención del jefe narco "Gordo Tilín."

Más de 300 disparos cruzaron el aire en Fuerte Apache, el complejo habitacional de Ciudadela, en una balacera que dejó un muerto, un herido y la prueba de que detener a un capo narco no alcanzó para frenar la violencia que él mismo había encendido. Entre las víctimas hay un menor de 14 años que recibió un tiro en la cara dentro de su propia casa, sin ninguna relación con las bandas que se disputaban el territorio.
Según reconstruyó La Nación, todo empezó cuando un vecino llamó al 911 para alertar sobre detonaciones de armas de fuego en el Nudo 13 de Fuerte Apache. La policía bonaerense que llegó al lugar fue recibida a los tiros: un enfrentamiento entre bandas narco por el control de la zona de venta de droga que escaló apenas se sumaron los uniformados. Según fuentes oficiales, se dispararon más de 300 balazos, y un testigo que sobrevivió declaró ante la Justicia que los agresores tiraban desde tres puntos distintos.
En medio del fuego cruzado quedó la casa del chico de 14 años, alcanzado en la cara mientras estaba adentro. Terminó internado en terapia intensiva, en estado reservado, en el Hospital Ramón Carrillo de Ciudadela, adonde lo llevaron sus propios padres hasta un móvil policial. El otro herido, un hombre mayor de edad que sí integraba el grupo atacante, murió en el hospital.
Este nuevo hecho es el tercer muerto en doce días por peleas entre bandas narco en Fuerte Apache, y se suma a más de diez víctimas fatales que dejó este año la disputa narco en la zona, entre ellas el policía bonaerense Alan Molina.
Para la policía y la Justicia, la cadena de tiroteos tiene un solo origen: la venganza por la captura de Guillermo Agustín Jerez, alias "Gordo Tilín", el jefe narco acusado de aterrorizar a los vecinos del barrio Ejército de los Andes. Jerez cayó días atrás cuando viajaba en un auto de una aplicación de viajes por el partido de Moreno, con una orden de captura del Ministerio Público de San Martín que lo imputa por homicidio agravado, amenazas coactivas, usurpaciones y venta de drogas. Antes había escapado dos veces, en abril y en julio, de operativos con cientos de policías y helicópteros sobre el complejo.
La secuencia de esa tarde fue en escalada. Cuatro policías —dos de la Jefatura Departamental y dos de la comisaría del barrio— llegaron al Nudo 13 tras el llamado al 911 y debieron esquivar los disparos que llegaban desde tres frentes. Con refuerzos, persiguieron a los atacantes hasta la Villa Matienzo, un asentamiento más chico pegado a la avenida General Paz, donde atraparon a cuatro sospechosos. La violencia no bajó y la policía terminó pidiendo apoyo de Gendarmería, que llegó una hora más tarde con el objetivo de evitar que grupos de vecinos —entre los que había presuntos narcos— atacaran uno de sus puestos en el barrio Carlos Gardel.
Un día después, la Justicia ordenó liberar a los cuatro detenidos: tras tomarle declaración a un testigo, se confirmó que no tenían antecedentes penales ni vínculos con las bandas narco.
La pelea por el territorio que inició Jerez nació en la propia Villa Matienzo, donde instaló sus primeros puntos de venta antes de extender el negocio a los Nudos 12, 13 y 3 de Fuerte Apache. Según la reconstrucción judicial, un robo de armas que sufrió el narco entre el 19 y el 20 de abril lo llevó a lanzar una ofensiva contra la banda rival para recuperarlas: el origen de la ola de homicidios que, pese a su detención, todavía no se frenó.
Comentarios
Ingresá o creá tu cuenta para comentar esta nota.
Todavía no hay comentarios. Podés ser la primera persona en opinar.







.gif)






