El papa León XIV no viaja solo: así es el operativo aéreo de su gira por Sudamérica
La comitiva del papa León XIV combina vuelos de ITA Airways, Aerolíneas Argentinas y LATAM con aeronaves militares, además de un Boeing 737 carguero sólo para el equipaje, en una gira que recorre Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre.

Trasladar al pontífice de un país a otro en esta gira sudamericana no se resuelve con un vuelo de línea más. Detrás de cada etapa hay una operación que contempla a toda la delegación papal, al personal de seguridad y a los periodistas acreditados que cubren el recorrido, y que se organiza de manera específica para la visita, distinta de cualquier traslado comercial habitual.
La razón es que el Vaticano no cuenta con una flota aérea propia para los viajes internacionales del Papa. Por eso, según el itinerario difundido para esta gira, recurre según cada tramo a distintas compañías: participan ITA Airways, Aerolíneas Argentinas y LATAM, a las que se suman aeronaves militares para los sectores donde los vuelos comerciales no alcanzan o no se ajustan al cronograma oficial.
Uno de los detalles más llamativos del operativo es que el equipaje de toda la delegación viaja aparte: está prevista la utilización de un Boeing 737 exclusivamente carguero de Aerolíneas Argentinas, mientras otra aeronave distinta traslada al Papa y a sus acompañantes desde Uruguay hacia la Argentina. Esa división permite que cada tramo llegue con los equipos ya coordinados en el destino correspondiente, sin que el volumen de carga complique el traslado de las personas.
El cronograma de la gira contempla desplazamientos por Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre, con escalas en Montevideo, Buenos Aires, Córdoba, Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa, antes de que el regreso a Roma quede fijado para el 17 de noviembre. En la Argentina, el Papa llega este domingo a las 16.30, el primer tramo de un recorrido que ya tiene confirmadas las misas y las escalas que siguen en su agenda.
La logística aérea explica, en buena medida, por qué una visita papal se prepara con meses de anticipación: no alcanza con reservar pasajes, sino con coordinar aerolíneas comerciales, fuerzas armadas y protocolos de seguridad de varios países al mismo tiempo para que la agenda religiosa se cumpla sin sobresaltos en cada escala.
Ese despliegue se repite en cada uno de los tres países de la gira, porque cada cambio de frontera implica volver a acordar pistas, horarios y custodia con las autoridades locales. Para una delegación que incluye seguridad vaticana, personal diplomático y prensa acreditada de distintos países, ese reordenamiento logístico se vuelve tan parte del viaje como las misas y los actos públicos que marcan la agenda oficial del pontífice en cada ciudad.
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