Un puente militar para que Pampa Linda vuelva a recibir turistas en el sur del Nahuel Huapi
El Ejército y Parques Nacionales preparan una estructura provisoria para restituir el acceso a la base del Cerro Tronador, cortado desde que una crecida del río Manso derribó la pasarela de madera a fines de septiembre.

Faltan pocos días para la temporada alta y en el sur del Parque Nacional Nahuel Huapi todavía no hay forma de llegar en auto a uno de sus puntos más visitados. El río Manso se llevó, a fines de septiembre, la única pasarela que conectaba Pampa Linda con el resto del circuito, y desde entonces el acceso a la base del Cerro Tronador quedó cerrado. La solución que se viene armando no es definitiva, pero apura los tiempos: un puente militar tipo Bailey, de unos 30 metros, que el Ejército Argentino se dispone a montar en la zona.
Según contó a *La Nación* el intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi, Dámaso Larraburu, los trámites administrativos que todavía frenan la obra deberían resolverse "en el curso de los próximos cuatro o cinco días". Una vez destrabado ese paso, el armado en sí es rápido: la estructura modular puede quedar colocada en tres o cuatro días, calculó el funcionario. En el terreno, el trabajo ya está adelantado: el personal de Logística e Infraestructura del parque terminó de acondicionar los accesos y de construir las cabeceras que van a sostener el puente.
El equipo que va a instalarlo llega desde lejos: son ingenieros de la VI Brigada de Montaña del Ejército, con base en Neuquén, que viajarán a Bariloche para la tarea. Larraburu atribuyó la rapidez con que se destrabó el operativo a una decisión que, según dijo, bajó directamente "de la Jefatura de Gabinete", con el acompañamiento del presidente de Parques Nacionales, Sergio Álvarez, y de las autoridades del Ejército.
De fondo está el motivo por el que Pampa Linda no puede esperar: funciona como base logística de todo el turismo de la zona, el punto de partida para subir al Tronador, llegar al Ventisquero Negro o al Saltillo de las Nalcas, y acceder a la red de campings y refugios de montaña que ahí empieza. Con la temporada estival a la vuelta de la esquina, dejar ese acceso cortado implicaba resignar buena parte del movimiento turístico que la región recibe en los meses de más calor.
El colapso de la vieja pasarela de madera no fue un desgaste cualquiera: la crecida del Manso, producto de lluvias intensas y de un derretimiento acelerado de nieve a fines de septiembre, socavó sus apoyos y sus cimientos hasta hacerla ceder por completo. El derrumbe aisló transitoriamente a unas 15 personas —guardaparques, trabajadores y pobladores de la zona— y obligó a cerrar de forma preventiva todo el circuito vehicular hacia el Tronador.
El puente Bailey, aclaró Larraburu, no se va a desmontar apenas termine el verano: "se va a quedar el tiempo que sea necesario para que el turismo no se pare, sobre todo porque estamos en temporada alta", explicó, y agregó que la idea es "pasar la temporada sin mayores sobresaltos". Es, en los hechos, un parche pensado para durar meses, mientras se resuelve la obra de fondo.
Porque en paralelo a la maniobra con el Ejército, la Administración de Parques Nacionales ya avanza con la licitación pública de un puente definitivo para el mismo punto. El proyecto técnico lo está desarrollando el ingeniero Juan Pablo Repossini, director de obras del parque, y las proyecciones oficiales hablan de entre dos y tres meses de obra una vez que se adjudique. La idea, a diferencia de la estructura de madera que el río se llevó, es construir con estándares de resistencia hidráulica pensados para que una crecida del Manso no vuelva a dejar aislada a Pampa Linda.
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