Por qué noviembre promete calma cambiaria y diciembre vuelve a encender las alertas
Los analistas de la city no ven un salto del dólar para el mes que viene, pero sí anticipan mayor presión hacia fin de año por la demanda estacional, el real brasileño y las vacaciones.

Para quien compra dólares para viajar o para cubrirse de la inflación, la cuenta de octubre deja una pista: la divisa subió apenas 1,1% en el mes, bastante menos que el 2% que se estima para la inflación de octubre. En lo que va del año, el dólar mayorista acumula una suba de 5,4%, lejos del 23,6% que sumó el índice de precios hasta septiembre. Esa brecha es la que lleva a los analistas financieros a descartar sobresaltos para noviembre, aunque no para diciembre, según repasó ambito.com en una nota sobre las proyecciones de la city.
El economista Gustavo Ber proyecta que el mayorista podría llegar a los $1.560 durante noviembre, con un ojo puesto en si el Banco Central mantiene el ritmo de compras que retomó el mes pasado tras la pausa de agosto y septiembre. En la misma línea, Gustavo Quintana, operador de PR, no ve cambios bruscos en el corto plazo: la demanda de cobertura, dice, puede convivir con la estrategia oficial de sostener el tipo de cambio, mientras entran dólares por colocaciones de deuda y desembolsos de inversión. El propio Quintana ubica el verdadero punto de inflexión más adelante: *"seguramente, en diciembre, veremos un panorama de mayor firmeza porque la demanda aumenta estacionalmente y, obviamente, estaremos cerca del inicio de un año electoral que puede alentar mayor dolarización de portafolios"*.
El frente externo agrega otra variable. Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, sostiene que el dólar debería seguir corriendo por debajo de la inflación salvo que se deteriore el escenario internacional, y ahí señala un actor puntual: el real brasileño. La moneda de Brasil se desplomó después de que Luiz Inácio Lula da Silva se quedara con un cuarto mandato en el balotaje del 25 de octubre: llegó a subir más de 12% en la rueda posterior a la elección y terminó con un avance del 9%, en torno a los 5,41 reales. El sacudón también golpeó a los activos argentinos, con caídas en bonos y acciones el día de la elección brasileña.
Esa devaluación tiene una derivación concreta para quien ya esté pensando en las vacaciones de diciembre. Según el economista Federico Glustein, Brasil es una referencia para el turismo emisivo argentino durante el verano, y el real más débil abarata relativamente esos destinos justo cuando crece la demanda de dólares para pagar el viaje. Esa combinación —vacaciones más demanda estacional de divisas— puede generar algo de presión hacia fines de noviembre, aunque aclaró que no alcanzaría para ser "un factor determinante durante todo el mes". También apuntó a los vencimientos de instrumentos *dollar linked* como un frente a vigilar, aunque no lo ve, por ahora, como un problema serio.
El propio Banco Central aporta un dato a favor de la calma: en octubre compró US$1.395 millones, casi el triple que en septiembre, y las reservas treparon a US$49.556 millones. El Relevamiento de Expectativas de Mercado que elabora la entidad, con datos de septiembre, proyecta un dólar mayorista de $1.580 para noviembre y de $1.614 para diciembre: una suba gradual, sin saltos, que coincide con la lectura de la mayoría de los analistas consultados por el medio porteño. Para Glustein, todo depende de si el peso corrige su valor relativo y el real recupera terreno: de eso depende cuánto peso gane la cuestión cambiaria hacia noviembre y diciembre.
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