El pintor que aprendió a dibujar árboles con su papá y ahora les dedica un museo entero
Martín Reyna vive en París desde 1992 pero cada año vuelve a pintar la Patagonia. Reunió más de 100 obras sobre árboles, la primera lección de dibujo que le dejó su padre, en una muestra que puede visitarse en el Museo Larreta de Buenos Aires hasta marzo.

Hay una historia detrás de cada árbol que pintó Martín Reyna, y la mayoría arranca en el mismo lugar: un pedido que le hizo a su padre cuando era chico y no lograba dibujar como quería. Esa escena se multiplicó después durante décadas, entre su taller de Francia y los paisajes al aire libre de la Patagonia argentina, hasta convertirse en una muestra que ocupa salas enteras del Museo de Arte Español Enrique Larreta, en Buenos Aires, y que puede visitarse hasta marzo de 2027.
La exposición se llama simplemente "Árboles" y reúne más de 100 piezas del artista: bocetos, cuadernos de viaje, dibujos, cuadros en óleo y acrílico, y hasta una instalación sonora que Reyna pintó en vivo, dentro del propio jardín del museo, mientras se armaba la muestra. El recorrido abarca obras que van de 1991 a 2026, hechas en lugares tan distintos como City Bell, París, Barcelona, Irlanda, Lisboa, Normandía, Nueva York y la Patagonia.
Reyna nació en Buenos Aires en 1964 y hace más de tres décadas que vive instalado en París. Pero no se desconectó del todo: viaja al país un par de veces por año, casi siempre para pintar al aire libre en la Patagonia o para ver a su familia y a sus amigos.
El origen de su obsesión con los árboles tiene nombre propio: el de su padre, que trabajaba en el Museo Histórico Nacional. De chico, Reyna quería dibujar "de una manera virtuosa" y no lo lograba, así que le pidió a su padre que le enseñara, según contó el propio artista a Clarín (acá podés leer la nota original). La respuesta de su padre fue simple: sólo sabía dibujar árboles. Así que pasaron un tiempo dibujando árboles juntos en el Parque Lezama. Su padre murió cuando Reyna tenía 9 años, y esa pérdida quedó ligada, para siempre, al gesto de pintar troncos y ramas. Recién en la adolescencia, un par de años después de aquellas tardes en el parque, Reyna empezó a pintar en serio. Nunca dejó de volver a los árboles, aunque en paralelo desarrolló también una obra abstracta.
La idea de montar la muestra en el Larreta no fue casual. Santiago Bengolea, amigo del artista y curador de la exposición, con trayectoria en la Fundación PROA, explicó que el jardín del museo —uno de los más llamativos de Buenos Aires— fue la clave para elegir esa sede: la intención era, literalmente, meter ese jardín dentro del edificio.
El recorrido empieza en el pasillo del museo, con el texto curatorial y una vitrina con libros del propio Reyna sobre el tema. Después hay una sala con dibujos de distintas épocas, entre 1991 y 2007, algunos sobre fondo blanco y otros sobre fondo negro, además de cuadernos de viaje con sus lápices, pinceles y objetos personales. En esa misma sala se exhibe un poema que Lila Zemborain, poeta y amiga de Reyna, escribió especialmente para la muestra.
El patrimonial baño del Larreta también forma parte del circuito: ahí se exhiben cuatro macetas pintadas por el artista y un video en el que se lo ve hojeando sus propios cuadernos. En la sala principal, tres pinturas —dos ya existentes y una tercera pintada en el jardín del museo durante el montaje— conviven con música de Brian Eno de fondo, pensadas para que el visitante se sienta y se tome su tiempo frente a la obra. Bengolea lo resume como el objetivo central de toda la muestra: que la pintura entre "por la panza" antes que por la reflexión.
Otra sala agrupa los cuadros centrales sobre árboles, separados por colores: blanco, distintos verdes y rojo. Ahí se destaca una pintura de un árbol amarillo, negro y naranja que Reyna hizo en París en 1994 con acrílico de mala calidad y que, contra lo esperado, se conservó intacta más de 30 años después. También está el cuadro verde de la serie "bosque nativo", pintado en la Patagonia, en el Paralelo 42, que el museo eligió como imagen de la invitación a la muestra.
El Larreta, además, programó actividades públicas para acompañar la exhibición: el viernes pasado hubo un recorrido con el propio Reyna, el curador y los artistas José Cambre y Tomás Fracchia, y entre noviembre y enero habrá talleres, mesas redondas y lecturas. El museo, ubicado en Juramento 2291, abre de lunes a viernes (excepto martes) de 11 a 19, y sábados, domingos y feriados de 11 a 20. Los miércoles la entrada es gratuita para residentes argentinos.
Comentarios
Ingresá o creá tu cuenta para comentar esta nota.
Todavía no hay comentarios. Podés ser la primera persona en opinar.







.gif)






