Charly García cumple 75 años: la historia detrás del artista que reescribió el rock argentino
El músico nacido el 23 de octubre de 1951 llega a sus 75 años con una obra que arrancó en un conservatorio de Caballito y pasó por Sui Generis, Serú Girán y una docena de discos solistas.

Hoy, 23 de octubre, Carlos Alberto García Moreno —para todos, simplemente Charly— cumple 75 años. No hace falta haberlo visto en vivo para tener su música puesta encima: una generación entera de salteños lo escuchó en un patio de colegio, en un auto con la radio prendida o en la casa de los padres, sin saber del todo quién era el que cantaba.
La historia empieza antes incluso de la adolescencia. A los cuatro años debutó en el Conservatorio Thibaud Piazzini con un repertorio clásico, de Mozart a Chopin, y a los 12 ya tenía el título de profesor de teoría y solfeo. Lo suyo, decía él mismo, era un "oído absoluto": una relación con la música que no se explica, se nace con ella. El giro llegó con los Beatles, que le cambiaron el mapa durante la adolescencia y lo empujaron a armar sus primeras bandas en el Instituto Dámaso Centeno de Caballito. Ahí conoció a Nito Mestre, y con él, hacia 1968, empezó a darle forma a Sui Generis.
El dúo publicó su primer disco, *Vida*, en 1972, y se despidió tres años después con dos funciones en el Luna Park que convocaron a más de 25.000 personas, un número que hasta entonces ningún grupo de rock había reunido en el país. García no se detuvo: armó La Máquina de Hacer Pájaros y, en 1978, fundó Serú Girán junto a David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro. La banda llegó a juntar 60.000 personas en La Rural en 1980 y se ganó, con ironía incluida, el apodo de "los Beatles argentinos".
Cuando esa etapa se cerró, en 1982, empezó la carrera solista que lo volvería un nombre propio más allá del rock: *Yendo de la cama al living* abrió el camino, y un año después viajó a Nueva York para grabar *Clics Modernos* en el estudio Electric Lady, el mismo que había levantado Jimi Hendrix. Ese disco, publicado semanas antes de la asunción de Raúl Alfonsín, terminó en el segundo puesto del ranking de Los 100 Mejores Discos del Rock Argentino, detrás de *Artaud* de Spinetta.
En 1984 sumó a un joven Fito Páez como tecladista para *Piano Bar*, y en los años siguientes mantuvo un ritmo que alternó colaboraciones —con Pedro Aznar, con Mercedes Sosa— y momentos límite, como el salto a una pileta desde un noveno piso en Mendoza en el año 2000, del que salió prácticamente ileso y que convirtió en canción poco después. En 2002 llegó *Influencia*, uno de los discos más celebrados de su producción solista, por el que recibió el Gardel de Oro.
La carrera no se detuvo con los años: en 2017 volvió a grabar con *Random* y, ya en 2024, publicó *La lógica del escorpión*, con aportes de Lebón, Aznar, Páez y una participación póstuma de Luis Alberto Spinetta. Sobre su propio lugar en esa historia, García lo resumió así, según recoge Infobae en la nota que repasa su trayectoria: "Yo soy una estrella de rock. Lo único que me diferencia de las estrellas de rock mundiales es el dinero, lo demás lo tengo: la actitud, la parada en el escenario, los televisores por la ventana".
Setenta y cinco años después de su nacimiento, la obra de Charly sigue sonando en todas partes, también en esta provincia que la aprendió de memoria sin necesidad de verlo nunca en vivo.
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