Dalila contó cómo vivió la leucemia de su hijo: "Jamás me dolió tanto el alma"
La cantante recordó el diagnóstico que recibió su hijo Pablo a los 18 años y el miedo que, aunque él se curó, todavía no la abandona.

Hay una frase que cualquier padre entiende sin que se la expliquen de más, y Dalila la dijo tal cual la sintió: "jamás en la vida me dolió tanto el alma". La cantante conocida como "La diosa del verbo amar" habló de uno de los momentos más duros de su vida, el día en que le confirmaron que su hijo Pablo tenía leucemia aguda a los 18 años.
Lo contó en una entrevista con Marcela Baños para *La cumbiera*, el ciclo del canal de streaming La canchita TV, que recogió Infobae. Ahí reconstruyó, sin filtro, cómo reaccionó frente a la médica que le dio la noticia: "Casi la mato a la doctora", recordó, todavía con la conmoción intacta.
Según relató Dalila, la médica le explicó que su hijo tenía "un cáncer en sangre" y le dio un número que la golpeó de lleno: "Me dijo: 'Tiene un 20% a favor'", señaló sobre las chances de que el tratamiento funcionara. A partir de ahí empezó una búsqueda de explicaciones que no llevaba a ningún lado. "¿Qué hice mal? ¿En qué me equivoqué? ¿Por qué?", se preguntaba, según contó.
Pablo atravesó varios ciclos de quimioterapia hasta superar la enfermedad. En el medio hubo otra preocupación que se sumó al miedo por su vida: a Pablo le habían advertido que los tratamientos podían dejarlo sin la posibilidad de ser padre. "Después de tantas quimioterapias le habían dicho que era muy factible que no pudiera tener hijos", contó Dalila. Con el tiempo, esa alerta no se cumplió: Pablo pudo convertirse en padre y hoy, según describió su madre, es "un chico que no fuma, no toma, superserio, enamorado de sus hijos".
La artista crió sola a Pablo y a su otro hijo, Matías, y esa historia explica buena parte de lo que sintió con el diagnóstico. "Es tan grande el amor que uno siente por los hijos, sobre todo yo que los crié sola", sostuvo.
Aunque la enfermedad quedó atrás, Dalila contó que no logró desprenderse del temor que le dejó aquel período. Cualquier molestia de Pablo, por mínima que sea, todavía la pone en alerta. "Hasta el día de hoy él me dice que le duele un dedo y yo me pongo mal", reconoció. Y aclaró que esa reacción no nace de las ganas de controlarlo: "No lo hago de hinchapelotas. Lo hago por una cuestión de que son todo lo que tengo".
La cantante también recordó una charla con su madrina en los días posteriores al diagnóstico, cuando ni siquiera podía nombrar lo que le pasaba. "Le dije a mi madrina que no sabía qué me pasaba y me dijo: 'Estás triste'", contó. Hoy, con Pablo recuperado y convertido también en músico junto a ella en distintos escenarios, Dalila admite que el miedo a que algo similar le pase a alguno de sus hijos no desapareció: "Me muero si me falta uno de ellos", resumió.
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