Unicef envió siete bombas de agua a Manzanillo para paliar la crisis hídrica de Cuba
Las máquinas apuntan a reforzar el suministro de más de 100.000 habitantes en Granma, mientras 2,6 millones de cubanos tienen problemas para recibir agua en sus casas por los apagones y las roturas en las redes.

El municipio de Manzanillo, en el oriente cubano, recibió un envío de siete equipos de bombeo de Unicef pensado para reforzar el agua de más de 100.000 habitantes de la provincia de Granma, según informó Infobae.
La donación llega en medio de una crisis que no es nueva pero que se agravó: más de 2,6 millones de personas en toda Cuba tienen problemas para recibir agua en sus casas, un combo de apagones y cañerías rotas que viene de arrastre. Son los mismos apagones que ya veníamos contando en la isla, el otro costado de una crisis que ahora también golpea a Manzanillo.
El lote se divide en dos tamaños: un par de bombas grandes, con capacidad de 98 litros por segundo y una carga de 120 a 125 metros, y cinco más chicas, de 40 litros por segundo y 80 metros de carga. Ninguna va a funcionar sola: el diseño las obliga a trabajar todas juntas, enchufadas a la misma red de conducción, para repartir el esfuerzo entre las siete.
El director técnico de Acueducto en Granma, Andis Castellanos, le confirmó a la prensa estatal que cuatro de los siete equipos ya están montados. Lo que no dijo es cuándo el sistema completo va a estar funcionando ni cuánto va a tardar en notarse una mejora real para los vecinos.
El trasfondo del problema tiene nombre: electricidad. Sin corriente eléctrica no hay forma de bombear agua ni siquiera en las zonas que sí tienen fuente disponible, y Cuba viene de apagones diarios que en algunos puntos del país pasan las 20 horas. Eso mismo traba el arreglo de cañerías y máquinas rotas, al punto de que las propias autoridades admitieron que algunas familias se quedan cuarenta días sin que el agua llegue por sus tuberías.
Miguel Díaz-Canel reconoció esta semana que el agua es, para su gobierno, uno de los frentes más difíciles de encarar hoy en la isla. El mandatario cubano ligó el problema a la crisis energética y a redes que ya son viejas, pero también metió el dedo en la llaga de su propia gestión al hablar de "negligencia, la indolencia y la falta de coordinación" en el sector.
Para salir del círculo vicioso, el régimen apuesta ahora a la energía solar: en La Habana se planea destinar cerca de diez parques solares a las tres principales fuentes de agua de la capital, para que las estaciones de bombeo dejen de depender tanto de la red eléctrica nacional. Todavía es un plan acotado a la capital y no se extendió al resto del país.
Cuba arrastra esta crisis energética desde mediados de 2024, con centrales termoeléctricas viejas y una generación que no alcanza. A eso se suma el bloqueo petrolero que mantiene Estados Unidos sobre la isla, que le complica a Cuba conseguir el combustible que necesita para generar electricidad.
Por ahora, el refuerzo de Unicef en Manzanillo es puntual: faltan instalar las tres bombas restantes y recién ahí se va a saber cuánta agua extra puede llegar a esa punta de Cuba.
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