Google presentó Gemini 4 Argon, su IA más potente, y la reserva primero para la ciberseguridad
El nuevo modelo de inteligencia artificial de Google puede encontrar y reparar fallas graves de software por su cuenta, pero por ahora sólo lo usan equipos de ciberseguridad elegidos por la empresa y el gobierno de Estados Unidos.

Google anunció el 30 de septiembre su modelo de inteligencia artificial más potente hasta ahora, Gemini 4 Argon, según informó Infobae. Lo presentó Koray Kavukcuoglu, vicepresidente sénior de Google DeepMind y arquitecto jefe de inteligencia artificial de la compañía, quien aclaró algo inusual: ni los desarrolladores ni los suscriptores que pagan van a poder usarlo todavía. La fecha para el resto de los usuarios es, por ahora, "lo antes posible".
Antes que nadie, el modelo llega a equipos de ciberseguridad que Google selecciona a través de Fairwind, un programa que puso en marcha el 2 de septiembre y que apunta a gobiernos, agencias estatales y socios del sector en los que la empresa confía. En paralelo, la empresa participa de un proceso voluntario con el que el gobierno de Estados Unidos revisa los modelos antes de que salgan al mercado. Según la nota, hasta hace poco un lanzamiento de inteligencia artificial era un anuncio, una demostración y un botón para probar; con Argon, quien use el chat gratuito de Google no va a encontrarlo.
La misma herramienta que ataca es la que repara
Google explicó que Argon puede encontrar, verificar y reparar por su cuenta fallas graves de software, es decir, errores que un atacante podría usar para entrar a un sistema. El punto central es que el sistema capaz de detectar una falla para arreglarla es el mismo que podría detectarla para aprovecharla: no existen dos versiones del modelo. Por eso la empresa entrega a los defensores de confianza y a sus propios equipos una versión "sin barandas", sin los filtros que frenan al modelo cuando alguien le pide algo riesgoso. Para el resto de los usuarios esos filtros se mantienen y se ajustan con lo que la empresa aprenda de ese grupo.
El caso que Google eligió para mostrarlo, según relató Infobae, fue el de Wiz, una empresa de seguridad que usó Argon y encontró una falla grave en un software de salud utilizado por hospitales de todo el mundo, que dejaba expuestos datos personales. Según Google, los modelos anteriores no habían detectado ese problema.
El gobierno de Estados Unidos, en el calendario de los lanzamientos
La Casa Blanca firmó, el 2 de junio, una orden ejecutiva que abrió una vía voluntaria: las compañías pueden compartir sus modelos más avanzados con el gobierno, por un plazo de hasta 30 días, antes de pasarlos a los socios de confianza que elijan junto con el Estado. No exige licencias ni permisos, pero deja la invitación abierta.
OpenAI fue la primera en seguir ese camino con GPT-5.6: el 26 de junio se lo entregó a un grupo acotado de socios, con el gobierno mirando el proceso, y esperó hasta el 9 de julio para abrirlo a cualquier usuario. Google repitió el mismo esquema con Argon.
Números que midió la propia Google
El anuncio incluye tablas con resultados de pruebas de programación, finanzas y trabajo legal, donde Argon queda por delante tanto de GPT-6 Astra, de OpenAI, como de Claude Opus 5.5, de Anthropic. Puntualmente en la medición de tareas largas de ingeniería de software, Argon marcó 77,9%, el mejor resultado conocido hasta el momento. Todas esas cifras las produjo la propia Google: como el modelo no está disponible para el público, ningún comparador independiente puede repetir la prueba por ahora, y el ranking queda en manos del fabricante.
La otra novedad tiene que ver con el tamaño: Argon puede escribir respuestas de hasta un millón de tokens —la unidad en que estos sistemas cuentan el texto—, cuando el tope anterior era de 64.000. En la práctica, eso le permite resolver un problema largo de una sola vez, sin cortar y retomar. El precio de lanzamiento, cuando el modelo llegue a los desarrolladores, será de 2 dólares por millón de tokens de entrada y 10 dólares por millón de tokens de salida.
Según Infobae, el resultado de este modo de lanzamiento es que ya no se trata de un evento comercial sino de una fila: primero el Estado, después los equipos que defienden sistemas, luego los que pagan y al final el resto. Ese orden, señala la nota, es hoy el que decide quién sabe primero qué es capaz de hacer la máquina, y ese poder lo comparten tres empresas y un gobierno.
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