La novela que convirtió una fiesta de pueblo español en un fenómeno mundial cumple 100 años
The Sun Also Rises, publicada en algunas ediciones como Fiesta, llegó a las librerías de Nueva York el 22 de octubre de 1926. Un siglo después, la Library of America lanzó una edición conmemorativa con material inédito.

Antes de que millones de turistas viajaran cada julio a correr delante de los toros en Pamplona, los encierros de San Fermín eran apenas una costumbre de pueblo, conocida casi exclusivamente por quienes vivían ahí cerca. Lo que cambió esa escala fue un libro: The Sun Also Rises, que Ernest Hemingway publicó el 22 de octubre de 1926 y que en varias ediciones circuló bajo el título Fiesta. Este año, la novela cumple su primer siglo, y la editorial estadounidense Library of America lo celebró con una versión ampliada que vuelve a poner en discusión por qué ese libro todavía pesa tanto.
La nueva edición tiene 364 páginas, quedó a cargo del editor Robert W. Trogdon y ya está disponible a través de Penguin Random House, según el repaso que publicó Clarín sobre el relanzamiento. No es una simple reimpresión: corrige el texto oficial, suma una introducción nueva escrita por Adam Gopnik, periodista de *The New Yorker*, e incorpora cerca de 150 fotografías e ilustraciones junto con más de 200 notas al margen que contextualizan referencias que hoy pasarían desapercibidas. También recupera algo que el propio Hemingway había dejado afuera por consejo de un colega: una introducción biográfica extensa de los personajes centrales. En 1926, F. Scott Fitzgerald le sugirió sacarla para que la historia arrancara directo con la aparición de Robert Cohn, y así quedó durante cien años.
El libro sigue a un grupo de amigos estadounidenses y británicos que viven en París y que, para el verano, cruzan a España a pescar en los Pirineos occidentales antes de llegar a Pamplona para las fiestas de San Fermín. Narra todo Jake Barnes, un veterano estadounidense de la Primera Guerra Mundial. Alrededor de él se mueve Lady Brett Ashley, una mujer independiente a la que Jake ama sin poder nunca formalizar nada con ella; Robert Cohn, un escritor inseguro y celoso de esa relación; los amigos Bill Gorton y Mike Campbell, dos bebedores que usan el alcohol para no pensar en su propia desilusión; y Pedro Romero, un torero joven que, a diferencia del resto del grupo, encarna una autenticidad que a los demás les falta.
Esa combinación de personajes terminó de darle forma a la llamada Generación Perdida, la camada de escritores de entreguerras que Hemingway representó como nadie. La prosa seca, los diálogos cortados y la manera frontal de tratar la guerra, el amor, la masculinidad y la muerte marcaron a quien escribió después. Cien años más tarde, la novela sigue siendo un clásico de culto que convirtió el desencanto de posguerra, la vida errante por los cafés de París y la desilusión de los más jóvenes en un estilo propio.
Pero el efecto más concreto del libro no quedó en la literatura, sino en el turismo. Antes de que Hemingway lo describiera, correr los encierros de San Fermín era un ritual local. La novela lo convirtió en un imán: desde su publicación, Pamplona pasó a recibir cada año a corredores, espectadores y curiosos llegados de cualquier punto del planeta.
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