Así es el estadio colombiano donde Boca se juega la final de la Sudamericana
El Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, donde Boca y Atlético Mineiro definen la Copa Sudamericana el 21 de noviembre, se renovó con una inversión de más de 45 millones de dólares.

Boca se juega el sábado 21 de noviembre la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Mineiro, con la chance de volver a levantar un título internacional después de 18 años. El escenario elegido fue el estadio Metropolitano Roberto Meléndez, en Barranquilla, Colombia, que llega al partido con una transformación completa a menos de un año de terminada.
El ex arquero de Boca Óscar Córdoba calificó la cancha en diálogo con ESPN, según recogió Olé: "El Metropolitano de Barranquilla es el mejor estadio hoy de Colombia". El arquero que atajó en el club xeneize puso el foco en dos cambios puntuales: el descenso del terreno de juego y el nuevo tipo de césped.
La obra arrancó en enero de 2026 y demandó una inversión de más de 45 millones de dólares, una de las transformaciones más importantes desde que el estadio se inauguró, el 11 de mayo de 1986. El objetivo, según se desprende de los trabajos, fue acercar a los hinchas a la cancha y modernizar las instalaciones para que el recinto sirva tanto para fútbol como para espectáculos masivos.
El cambio más llamativo fue bajar el campo de juego cuatro metros. Para eso hubo que sacar unos 120.000 metros cúbicos de tierra solamente en el primer mes de obra y demoler la pista de atletismo que separaba a las tribunas del límite de la cancha, el mismo camino que recorrió River con el Monumental. Gracias a esa intervención, las gradas avanzaron hasta el borde mismo del campo: el espectador que antes quedaba a 27 metros de la línea lateral ahora tiene la acción a sólo siete metros.
El otro cambio corre por debajo del pasto. El Metropolitano sumó un césped híbrido con tecnología alemana que mezcla más del 90% de grama natural con un 8% o 9% de fibra sintética. El procedimiento se hizo con 88 agujas que insertaron esos hilos sintéticos a entre 10 y 20 centímetros de profundidad, para que las raíces naturales se entrelacen con esas fibras. El resultado es una superficie más firme, que se desgasta menos, no se levanta con el uso y permite recuperar la cancha más rápido entre un evento y otro, algo pensado justamente para alternar fútbol con recitales.
La capacidad también se movió fuerte: el estadio pasaba las 43.000 butacas y ahora supera las 65.000 para partidos de fútbol, un número que puede estirarse hasta 75.000 para shows. Se le sumó además una fachada con más de 74.000 luces LED, pantallas 4K y un sistema de pantalla envolvente de 360 grados.
El sábado 21 de noviembre, ese estadio renovado va a recibir a Boca y Atlético Mineiro en una final continental que, además de definir un título que el club argentino no consigue hace 18 años, va a mostrar en vivo el estreno completo de esta nueva etapa en la historia del Metropolitano Roberto Meléndez.
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