El superclásico del domingo también se juega con acento de la Selección
Boca y River llegan al partido con tres campeones del mundo en roles clave: Leandro Paredes ordena el medio del Xeneize, mientras Thiago Almada y Ángel Correa buscan desequilibrar para el Millonario.

El Boca-River de este domingo tiene, además del folklore de siempre, una lectura futbolística con apellidos de la Selección argentina. Del lado de Boca, Leandro Paredes ordena el mediocampo del equipo de Rodolfo Arruabarrena. Del lado de River, Thiago Almada y Ángel Correa cargan con la tarea de desequilibrar al equipo que dirige Leo Ponzio. Los tres fueron campeones del mundo con la Scaloneta en Qatar 2022, y el domingo se cruzan con las camisetas de toda la vida.
La influencia de Paredes quedó expuesta, según el análisis que publicó Olé, en el triunfo de Boca ante Independiente en Avellaneda. Boca Juniors le ganó 1-0 a Independiente sobre el final, se clasificó a los playoffs y es líder de la Tabla Anual, un partido en el que el volante acumuló 105 pases en los 90 minutos, más que la suma de los otros cuatro mediocampistas que jugaron por delante de él esa tarde. Boca manejó el 66% de la posesión ante el Rojo, y buena parte de ese dominio se explica porque Paredes se corre hacia ambos costados cuando el equipo sale jugando desde el fondo, en lugar de quedarse fijo entre los centrales. Ese movimiento le permite esquivar la marca de la presión rival y, a la vez, aparecer siempre como opción de salida.
El aporte de Paredes no se agota en el toque de pelota. Según datos de Opta, también lideró las recuperaciones del equipo ante Independiente, con 8, por delante de Herrera (7), Di Lollo (6) y Delgado (5), el resto del bloque donde Boca construye y donde trata de ahogar el juego rival.
River no cuenta con un volante de ese perfil en el medio, pero compensa esa falta con la gambeta de Almada y Correa, encargados de inclinar el partido en los metros finales. Contra Racing, Correa habilitó con un centro al segundo palo el cabezazo que puso el 1-0, tuvo un segundo gol anulado por el VAR y una ocasión clara que le tapó el arquero rival; en el equipo de Ponzio suele ubicarse cargado hacia la derecha del ataque. Almada, en cambio, no se pega a una banda: con Ponzio circula más por los pasillos centrales que en la etapa de Coudet, cuando arrancaba por izquierda, y además es el ejecutante de los tiros libres y los córners del equipo; ante Racing estuvo cerca de convertir de tiro libre directo.
Esa diferencia de perfiles plantea las principales dudas tácticas del domingo. River llega al superclásico con Ponzio arriba del 79% de efectividad retrata la otra cara de la previa: un entrenador con buenos números que necesita además resolver cómo frena a Paredes, con la chance de pararle a Almada encima para no dejarlo jugar. Del otro lado, Arruabarrena apuesta a que Delgado corte la conexión entre Almada y Correa para que no lo desborden por dentro.
Las bandas sumarán otro capítulo del duelo: Montiel y Ortega por un costado, Lozano y Blanco por el otro, con la duda de cuánto retrocede cada uno para tapar los espacios cuando ataque el equipo contrario.
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