Desde la prisión domiciliaria, Cristina Kirchner apuntó contra la Justicia en una entrevista con The Washington Post
La expresidenta habló con el diario estadounidense sobre su condena en la causa Vialidad, pidió a la ONU revisar su caso y anticipó una derrota de Donald Trump en las elecciones legislativas de Estados Unidos.

Desde el departamento donde cumple arresto domiciliario por la condena en la causa Vialidad, Cristina Kirchner rompió un silencio prolongado con una entrevista al diario estadounidense The Washington Post, recogida en castellano por La Nación. En la charla, la expresidenta repasó su rutina de encierro, no descartó una futura candidatura si recupera sus derechos políticos y se metió de lleno en la política internacional: pronosticó que Donald Trump perderá terreno en las elecciones legislativas de mitad de mandato que Estados Unidos vota este martes.
¿Por qué le importa esto a alguien en Salta? Porque ese resultado puede mover el margen de maniobra de Javier Milei para sostener su alineamiento con la Casa Blanca, un vínculo que hoy pesa en la economía y en la agenda política argentina. Sobre esos mismos comicios puede sumar contexto la nota sobre el avance del voto anticipado y las encuestas que favorecen a los demócratas en Estados Unidos.
Consultada por su futuro político, Kirchner no cerró la puerta a volver a presentarse pese a la inhabilitación judicial que pesa sobre ella: "Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?", respondió. Sobre el mandatario estadounidense, lo responsabilizó por el avance de gobiernos de derecha en la región y auguró que esa misma estrategia terminará costándole respaldo en su propio país.
La charla también dejó detalles cotidianos del encierro. Kirchner vive en un departamento de 200 metros cuadrados, donde sigue la actualidad leyendo y mirando canales de noticias en televisión. Tiene celular, aunque sospecha que sus comunicaciones están intervenidas. Hace ejercicio entre cuatro y cinco veces por semana —con cinta, plataforma y pesas— y estudia inglés y chino, según dijo, "para evitar que mis neuronas envejezcan".
Sobre la condena que la mantiene detenida, volvió a negar haber desviado fondos y cuestionó al Poder Judicial: "Díganme dónde puse el dinero. Porque, sinceramente, si lo hubiera robado, no estaría en prisión. Estaría libre, ya que habría podido comprar al sistema judicial argentino, dado que es corrupto". En la causa Vialidad, los tribunales la condenaron por direccionar obra pública hacia empresas del empresario santacruceño Lázaro Báez.
Su defensa está en manos del abogado brasileño Rafael Valim, que asesoró a Lula da Silva en un planteo similar ante Naciones Unidas. Por esa misma vía, Kirchner llevó su caso al Comité de Derechos Humanos de la ONU, al que pidió revisar el proceso por supuestas violaciones al debido proceso y al acceso de su defensa a pruebas clave. Según Valim, el objetivo central del reclamo es restituir los derechos políticos de la expresidenta y anular la inhabilitación que le impide ejercer cargos públicos.
El organismo de Naciones Unidas puede señalar si hubo violaciones a los derechos de un acusado, pero no tiene poder para anular fallos de tribunales nacionales. Además, la propia ONU adelantó la semana pasada que no habrá una resolución rápida: según un documento del comité difundido por la agencia EFE, una decisión sobre este tipo de reclamos "suele tardar varios años" por el volumen de casos acumulados.
Ni el Washington Post ni La Nación precisaron cuándo podría conocerse una respuesta del comité, ni cuáles son los próximos pasos judiciales del caso Vialidad en la Argentina.
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