La China Ansa dijo que nadie le bajó la pregunta que incomodó a Maratea en PH
La periodista salió a defender la consulta que le hizo a Santiago Maratea sobre el destino del dinero de sus colectas y negó que la producción se la haya sugerido.

Una pregunta en PH: Podemos Hablar encendió un debate que llegó hasta otro programa de Telefe. La China Ansa le pidió a Santiago Maratea que se pusiera en el lugar de quienes aportaron plata a sus colectas, el influencer reaccionó incómodo ante la consulta y la escena circuló tanto en redes que la periodista tuvo que salir a explicarla.
Lo hizo el lunes, en A la Barbarossa, donde negó que la producción del programa le hubiera dictado esa consulta. "Nadie me bajó ninguna pregunta, nadie me obligó a preguntar", aseguró, después de que circulara una versión que ubicaba el origen de la consulta en la producción del ciclo y no en ella.
La consigna que disparó todo venía del clásico "frente a frente" del ciclo: Ansa le propuso a Maratea que imaginara qué reclamo le haría a sí mismo si hubiera sido uno de los que puso dinero en sus campañas solidarias. Maratea reaccionó ante la pregunta y ese cruce se convirtió en uno de los pasajes más comentados del programa.
Georgina Barbarossa abrió el tema al aire con un "Qué momento espantoso", aunque aclaró que no creía que Ansa hubiera formulado la pregunta con una intención hostil. Ansa coincidió: "A mí no me afecta el que piensa si fue con mala o buena intención", respondió, y sumó que duerme "con la conciencia tranquila" porque, dijo, volvería a hacer exactamente la misma pregunta si el programa se grabara otra vez.
La defensa de la periodista se sostiene en una distinción que repitió varias veces frente a sus compañeras de panel: para ella, no fue una acusación sino un juego de roles, el mismo mecanismo que usa la sección de PH para poner a los invitados en el lugar del otro. "¿Qué te dirías si vos fueras, en un intercambio de roles, el que puso el dinero?", resumió, y remató con otra pregunta, esta dirigida a quienes la cuestionaban: "¿Dónde está la incriminación?".
No todas en el estudio se lo compraron igual. Analía Franchín fue la voz crítica y trazó un paralelo incómodo: recordó que Ansa, días antes, había sido blanco de un rumor sobre su vida privada que ella misma había repudiado por no estar chequeado con la fuente involucrada. Para Franchín, Ansa no aplicó ese mismo cuidado con Maratea. "Yo creo que acá vos cometiste el mismo error (...) no fuiste a la fuente", le dijo, y agregó que la forma de la pregunta podía leerse como si se estuviera tratando "de chorro" a alguien sin pruebas de por medio.
Diego Brancatelli salió a respaldar a Ansa recordando que la dinámica del segmento exige una respuesta improvisada, sin guión previo. Franchín no cedió: sostuvo que improvisar no habilita a instalar una sospecha de robo sobre una colecta solidaria, y la discusión escaló al punto de que Barbarossa tuvo que pedir que se respetaran los turnos para hablar.
Ansa volvió a explicar su punto de vista: para ella, el destinatario real de la pregunta era el propio Maratea, que tenía ahí mismo la chance de responder, cuestionarla o defenderse delante de cámara. "Yo lo único que hice fue preguntarle a la fuente", dijo, marcando que no se trató de una investigación periodística con datos propios, sino de una consulta directa a la persona involucrada.
Más allá del cruce televisivo, Ansa contó que la relación con Maratea no se rompió: según relató, siguieron hablando durante todo el fin de semana posterior a la grabación y hay un vínculo entre ambas familias. Dijo además que ella y su entorno participan habitualmente de donaciones, algo que el influencer conocería de antes, y que por eso la pregunta tuvo, para ella, el tono de una charla que podrían haber tenido lejos de las cámaras.
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