Arambarri volvió a jugar en River tras 48 días en el banco, y Ponzio lo respaldó
El volante uruguayo entró un minuto en el triunfo de River sobre Aldosivi y el entrenador interino salió a bancarlo públicamente, aunque reconoció que todavía eligió otras opciones para el mediocampo.

Mauro Arambarri volvió a pisar una cancha con la camiseta de River después de 48 días sentado en el banco de suplentes. El volante uruguayo entró en el tiempo de descuento del partido ante Aldosivi, con el triunfo de River ya resuelto por 2 a 0, y alcanzó a tocar la pelota apenas dos veces antes de que el árbitro pitara el final. Según contó ole.com.ar, en el medio de la escena, fue un minuto justo en cancha, suficiente para cortar una inactividad que arrastraba desde el 19 de septiembre, cuando River había enfrentado a Huracán.
El ingreso, por breve que haya sido, llegó de la mano de un respaldo público del entrenador interino Leonardo Ponzio, que en la conferencia de prensa posterior al partido buscó despejar las dudas sobre el futuro del volante en el equipo. "Lo de Mauro es simple: jugó poco. Viene del fútbol europeo, donde es totalmente distinto al nuestro. Tiene la capacidad de jugar, lo va a hacer", aseguró el DT, de acuerdo con las declaraciones que recogió el citado medio.
El respaldo conviene leerlo con matices, porque el propio Ponzio admitió por qué no lo había elegido en los partidos previos: "Decidí por otro porque siento que me va a dar lo que hoy en día pretendo". Y esa frase pesa, porque describe exactamente lo que vino pasando desde que Arambarri llegó a Núñez.
El uruguayo desembarcó en River en la última pretemporada, a pedido de Eduardo Coudet, que lo quería desde su paso por el Getafe, club en el que había sumado 267 partidos en la Liga española y se cruzó con rivales como Barcelona y Real Madrid. La operación implicó una inversión cercana a los 6.000.000 de euros, una cifra alta para un jugador que hoy no logra siquiera meterse en los planes del mediocampo.
Ni con Coudet como entrenador titular ni ahora con Ponzio como interino, Arambarri consiguió asentarse: acumula sólo 213 minutos en ocho partidos desde que llegó, un registro llamativamente bajo para alguien con ese currículum europeo. Y el cuadro se complicó más todavía porque, pese a las bajas por lesión de Aníbal Moreno y Fausto Vera, Ponzio prefirió tirar de la cantera antes que recurrir a él: primero probó a Lucas Silva en la Bombonera, después metió a Juan Cruz Meza sobre el final de un partido y hasta le dio la titularidad al debutante Santiago Espíndola frente a Aldosivi.
Con la fecha FIFA de por medio, el plantel de River tendrá un parate antes de encarar los octavos de final del Clausura, con dos jornadas de trabajo a doble turno ya planificadas por el cuerpo técnico. Para Arambarri, esa pausa llega como una chance extra: la de seguir adaptándose al ritmo del fútbol argentino y de demostrar, cuando vuelvan a necesitarlo, que puede pesar en los partidos que de verdad importan.
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