Salta perdió 6.500 empleos formales en un año y enfrenta su peor retroceso laboral desde 2020
El parate en la construcción, la caída del litio y el freno del consumo golpean el empleo privado en la provincia.

El parate en la construcción, la caída del litio y el freno del consumo golpean el empleo privado en la provincia.
El mercado laboral formal de Salta atraviesa una de sus etapas más delicadas de los últimos años.
Según datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, en julio de 2025 se registraron 119.000 trabajadores asalariados formales, lo que implica 6.500 puestos menos que un año atrás, una caída del 5,1% interanual.
Si se amplía la comparación a noviembre de 2023, la pérdida asciende a 10.400 empleos formales en apenas veinte meses, lo que coloca a Salta entre las provincias más golpeadas del país, junto con Santa Cruz (-9,1%), Chubut (-8%) y Misiones (-1,1%).
De la expansión minera al freno generalizado
El derrumbe del empleo formal tiene un origen multifactorial. La paralización de la obra pública, la desaceleración del sector privado de la construcción y la retracción del consumo interno golpearon con fuerza a los rubros de comercio y servicios, que concentran la mayor parte de los puestos registrados.
A esto se sumó el impacto del frenazo minero. El descenso del precio internacional del litio, a mediados de 2024, llevó a suspender o ralentizar varios proyectos en la Puna salteña, lo que afectó no solo a los trabajadores directos del sector, sino también a toda la cadena de servicios, transporte y logística asociada.
“La minería era el motor del empleo privado formal y se apagó de golpe”, reconocen fuentes del sector productivo consultadas por este medio.







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