Flavio Bolsonaro bajó el tono de su promesa de "cambiar la Constitución" y detalló qué reformas impulsaría
A 18 días del balotaje y con ventaja sobre Lula, el senador aclaró que sólo piensa en enmiendas tramitadas por el Congreso y detalló los cambios que impulsaría en la Justicia, la edad de imputabilidad y la reelección.

Faltan 18 días para el balotaje presidencial brasileño y, con ventaja sobre Luiz Inácio Lula da Silva, el senador Flavio Bolsonaro debió salir este miércoles a precisar qué piensa hacer si llega a la presidencia con la mayoría que la derecha ganó en el Congreso, según informó La Nación.
Un día después de celebrar en Goiania que tendrá los votos para "cambiar la Constitución" y "redemocratizar" Brasil, el candidato del Partido Liberal (PL) aseguró que sólo piensa en enmiendas tramitadas por el Parlamento y proclamó su "total respeto a la Constitución". "Cualquier cosa diferente de eso es especulación. Dejemos de mentir, aterricemos en el mundo real", dijo frente a la casa donde funciona su comando de campaña en Brasilia, al recibir el apoyo formal de la federación de partidos del "Centrao" Unión-Progresistas para el balotaje del 25 de octubre frente a Lula.
Esa frase de Goiania, lanzada sin mayores precisiones junto al exgobernador Ronaldo Caiado, había reavivado las dudas sobre hasta dónde llegaría en el poder el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), hoy preso por haber encabezado una maniobra golpista para evitar que Lula asumiera la presidencia. El propio senador salió al cruce de quienes especulan con que, respaldado por un Congreso afín, haría lo que su padre no llegó a hacer.
Desde el oficialismo, la frase original fue leída como una amenaza directa a la democracia. Dirigentes del PT, entre ellos el presidente del partido, Edinho Silva, y el diputado electo Rogerio Correia, salieron a cuestionarla públicamente y llegaron a preguntarse si detrás de ese proyecto está en juego hasta el voto femenino.
Para bajar esa tensión, Flavio detalló entonces la agenda concreta que llevaría adelante si gana: una reforma del Poder Judicial, una baja en la edad de imputabilidad penal, el fin de la reelección, cambios a la reforma tributaria que aprobó el gobierno de Lula y una reforma política. Son todas propuestas que ya venía sosteniendo durante la campaña, no anuncios nuevos.
En lo penal, es autor de un proyecto que llevaría la edad de imputabilidad de 18 a 16 años, y a 14 para delitos graves como la violación o el narcotráfico, combinado con la promesa de sumar 500.000 plazas carcelarias nuevas. A eso sumó una enmienda para prohibir la reelección en cargos ejecutivos -se comprometió a no ir por un segundo mandato- con una cláusula adicional para impedir que lo sucedan parientes hasta el tercer grado, aunque dejó en manos del Congreso si esa restricción también alcanzará a gobernadores e intendentes.
Sobre el Supremo Tribunal Federal (STF), su plan apunta a achicar el margen de maniobra de los jueces: quiere que pierdan la posibilidad de fallar en soledad, que el tribunal tenga menos competencias y que cambien las reglas para nombrar a sus integrantes, con una veda para que un funcionario del Poder Ejecutivo pueda llegar a ese cargo. Bolsonaro vincula ese plan con los juicios políticos que ya pidió contra los ministros Alexandre de Moraes, Flavio Dino y Cristiano Zanin.
Esa misma Corte tiene entre manos, además, la suerte judicial de su padre: la defensa del expresidente pidió revisar y anular su condena por el intento de golpe, alegando nulidades en el proceso, y reclama su liberación. El magistrado a cargo, Kassio Nunes Marques -nombrado en su momento por el propio Jair Bolsonaro-, ya adelantó que no resolverá ese pedido antes del balotaje para no interferir en la elección.
Consultado por la acusación del oficialismo, Flavio respondió con otra: dijo que la amenaza real a la democracia viene de Lula y que con él en el poder no habrá "un presidente levantando el teléfono para amenazar al dueño de un medio de comunicación", ni maniobras judiciales contra periodistas. "Conmigo va a haber estabilidad, paz para que todo el mundo trabaje, seguridad jurídica, respeto a la Constitución. Brasil tiene que volver a lo normal, apenas eso", agregó.
En los números, Bolsonaro se impuso el domingo en la primera vuelta con 47,03% de los votos válidos, unos 56,1 millones, contra 45,16% de Lula, 53,9 millones, y su espacio sumará 121 diputados y 28 senadores. Esa base, sin embargo, todavía no le alcanza para tocar la Constitución: hacen falta tres quintos de cada cámara -308 de los 513 diputados y 49 de los 81 senadores- en dos votaciones. De ahí el peso del respaldo que le dio este miércoles la federación Unión-Progresistas, que aporta 87 diputados y 11 senadores electos, y al que se sumó también el partido Novo, con diez diputados y tres senadores, entre ellos el exfiscal del Lava Jato Deltan Dallagnol.
El otro frente de disputa es social y laboral. Lula volvió a desafiar a su rival a votar en el Senado a favor de terminar con el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso, mientras el bloque de Bolsonaro impulsa una alternativa, de su jefe de campaña Rogerio Marinho, para que cada trabajador elija un régimen horario flexible. En paralelo, el actual presidente defendió ante legisladores del PT su propia enmienda de seguridad pública, que crearía un ministerio específico contra el crimen organizado.
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