Encuesta en Salta: más de la mitad de los consultados tuvo que tarjetear o pedir prestado para llegar a fin de mes
Una encuesta de Qué Pasa Salta mostró que el 53% de los participantes necesitó endeudarse para terminar octubre, en un contexto en el que la UNSa advierte que uno de cada cuatro trabajadores salteños necesita un segundo ingreso para cubrir la canasta básica.

Cerrar octubre sin sobresaltos fue la excepción y no la regla para buena parte de los salteños consultados por una encuesta de Qué Pasa Salta. Entre sus lectores, el medio preguntó cómo habían llegado a fin de mes y el 53% contestó que tuvo que recurrir a la tarjeta o pedir un préstamo para cerrar las cuentas; otro 23% dijo haber llegado "justo", sin margen, y apenas un 24% pudo afirmar que le sobró algo para guardar.
Sumadas las dos primeras respuestas, 8 de cada 10 encuestados terminaron el mes sin nada ahorrado o directamente endeudados. El sondeo se suma a otras señales que vienen marcando el mismo problema en la economía cotidiana de la provincia, en la misma línea que un relevamiento reciente sobre la diferencia de ingresos entre varones y mujeres salteños.
Esa dificultad tiene, además, un respaldo académico. Gastón Carrazán, al frente del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), viene señalando en el ciclo *Cara a Cara* que buena parte de la fuerza laboral provincial no llega a cubrir sus necesidades básicas con un solo sueldo. Con un ingreso individual que el economista calcula en torno a los $600.000 en la provincia, remarcó: "Una de cada cuatro personas que está empleada en Salta necesita otro empleo para poder comprar su canasta básica".
Conseguir un segundo trabajo en blanco no es sencillo —de hecho, el rubro de la construcción, uno de los que más empleo formal aporta en la provincia, todavía no recupera el nivel del año pasado pese a sumar puestos en agosto— y por eso buena parte de los trabajadores opta por changas, ventas por su cuenta o pequeños emprendimientos para completar el mes. Carrazán define a esa salida como una forma de autoempleo, pero advierte que rara vez da estabilidad o garantiza un ingreso parejo mes a mes.
El costo de esa estrategia no es sólo económico. Según describió el economista, quienes reparten su tiempo entre un empleo y un emprendimiento propio terminan sumando tareas que van mucho más allá de vender o producir —desde atender redes sociales hasta hacer entregas o responder mensajes de clientes— y eso los puede dejar fuera de su casa entre 12 y 16 horas por día, con menos tiempo libre para el descanso o la familia. Ese dato, cruzado con los números de la encuesta, confirma algo que ya no sorprende en Salta: tener trabajo dejó de ser garantía de que los números cierren a fin de mes.
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