Buenos Aires desplegará cuatro anillos de seguridad para la misa del Papa
El secretario de Seguridad porteño, Maximiliano Piñeiro, detalló el operativo para la visita de León XIV, con epicentro en la misa del 9 de noviembre en el Monumento de los Españoles.
Por Salta News·
Compartir esta nota
Foto: infobae.com/rss/sociedad
El secretario de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Maximiliano Piñeiro, dio precisiones sobre el operativo que se montará para la visita del papa León XIV, según informó Infobae. El eje del dispositivo será la misa del 9 de noviembre en el Monumento de los Españoles, donde se espera la llegada de un millón de personas y para la que se montarán cuatro anillos de seguridad.
El Pontífice hará su primera visita a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre. Su recorrido también pasará por la provincia de Buenos Aires, con paradas en el Cottolengo de Don Orione (Claypole) y la Basílica de Luján, además de un paso por la ciudad de Córdoba.
Piñeiro contó en una entrevista radial que la Ciudad coordina desde hace semanas con el Gobierno nacional la logística de los actos que reunirán gente durante los primeros tres días del viaje papal. Aparte de la misa, el 10 de noviembre se hará un encuentro de jóvenes en el mismo tramo de la avenida del Libertador.
Según el funcionario, el predio está dimensionado para recibir a más público del previsto, porque el criterio de planificación siempre sobreestima la concurrencia. En las próximas semanas, agregó, se van a difundir los accesos habilitados, las zonas con restricciones, los ingresos, los puestos de atención y dónde estarán ubicados los orientadores.
Piñeiro precisó que el trabajo de planificación arrancó hace unos dos meses y se maneja con un comando unificado entre la Ciudad, la Nación y la provincia de Buenos Aires. La Policía porteña va a tener a su cargo la responsabilidad principal sobre el espacio público donde se desarrollen las actividades.
El perímetro más cercano al Papa quedará en manos de fuerzas federales, delegados del Vaticano y la Gendarmería de la Santa Sede. A partir de ahí se desplegarán los cuatro anillos, pensados para ordenar el ingreso del público y la logística del evento.
El funcionario dijo que la expectativa es que el operativo transcurra sin incidentes, aunque reconoció que la escala de la convocatoria es en sí misma un desafío para que todo salga bien. Piñeiro sumó que también se espera la llegada de visitantes de otras provincias y de países vecinos que no están en la agenda del Pontífice, en un viaje que, además de la Argentina, va a incluir a Uruguay y Perú.
El despliegue policial va a empezar a instalarse entre el 24 y el 25 de octubre, dos semanas antes de que llegue el Papa, y se irá reforzando hasta los días de mayor actividad. Participarán 7.500 policías y 1.000 bomberos, junto con personal de tránsito, salud, higiene urbana y espacio público.
El secretario estimó en al menos 10.000 a las personas del Gobierno porteño que van a trabajar en esas jornadas. El SAME va a instalar postas sanitarias, y el operativo suma vallados, una red de comunicación pensada para la magnitud del evento y entrenamientos diarios para los efectivos.
Piñeiro señaló que ya hubo primeros contactos entre representantes del Vaticano y las autoridades locales para revisar el esquema general de las actividades, y que días antes de la llegada del Papa habrá una última recorrida técnica para cerrar los detalles de seguridad.
Consultado sobre la nueva ley penal juvenil, el funcionario sostuvo que los chicos de 14 y 15 años representan alrededor del 2% de la población y una proporción similar dentro del total de detenidos en la Ciudad. Cuestionó que no se intervenga sobre los adolescentes que cometen delitos: "Sobreseer a un menor de 15 años no es la solución", dijo, y planteó que lo correcto es "poder intervenir y poder trabajar con ese menor, si no, no lo vamos a recuperar nunca".
Piñeiro planteó que el Estado debería responder con reinserción social, acompañamiento psicológico y seguimiento, más allá de las restricciones de libertad que puedan aplicarse en los casos más graves. Aclaró que los menores no terminan en comisarías ni en contacto con adultos detenidos, sino que son derivados a un centro de admisión con personal específico para ese primer contacto; la Ciudad tiene tres establecimientos para alojarlos, en Belgrano, Inchausti y San Martín.
El funcionario también defendió el operativo Tormenta Negra, criticado por la Iglesia, que consiste en concentrar de forma simultánea más recursos policiales en distintos barrios populares, a diferencia de los controles de rutina que ya se hacen a diario. Lo vinculó con una baja del 70% de los homicidios en los barrios más vulnerables desde que empezó la gestión de Jorge Macri, por la combinación de presencia territorial, secuestro de armas y detenciones vinculadas al narcotráfico.
Piñeiro agregó que, según los registros de los últimos 24 meses, los delitos bajan de manera sostenida en todas sus formas, al punto de que hoy se roban menos autos que durante la pandemia. Sobre los robos de celulares, diferenció el robo con violencia del arrebato y apuntó contra los comercios que reparaban o revendían equipos sustraídos. A partir de un decreto de emergencia de hace un mes y medio, la Ciudad inspeccionó comercios y cerró cerca de 120 locales, donde se secuestraron equipos para desarmar teléfonos y aparatos robados.