Bolsonaro cruzó a la Argentina por Misiones y voló hacia Ecuador rumbo a un asilo en EE.UU.
El senador brasileño entró al país por el Puente Tancredo Neves junto a su familia y siguió viaje hacia Guayaquil, pese a tener prohibida la salida de Brasil por dos causas judiciales.

El senador brasileño Flavio Bolsonaro terminó de completar su escape de Brasil al pisar suelo argentino: cruzó por el Puente Internacional Tancredo Neves, en Misiones, antes de volar hacia Ecuador con destino final en Estados Unidos, país que le otorgará una visa a él y a toda su familia.
La Dirección Nacional de Migraciones confirmó ese paso a través de un comunicado en el que detalló que el cruce ocurrió a las 22:50 de la noche del martes, con el hijo del expresidente Jair Bolsonaro acompañado por su esposa, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, y sus dos hijas, Carolina y Luiza. El organismo remarcó que todos llevaban su documentación en orden y que no existía ningún impedimento legal para dejarlos entrar.
La maniobra choca de lleno con lo que el propio Bolsonaro venía diciendo en público: semanas atrás había grabado un video asegurando que no pensaba irse de Brasil. Pero el plan de escape, según trascendió, se armó mucho antes de esa declaración, pensado como salida de emergencia si perdía las elecciones presidenciales. La idea había quedado casi en el olvido cuando logró imponerse a Lula da Silva en la primera vuelta, y volvió a cobrar fuerza recién después de perder el balotaje del domingo.
Quien movió los hilos del operativo fue su hermano Eduardo Bolsonaro, que vive en territorio estadounidense desde el año pasado. Con el exconductor Paulo Figueiredo como intermediario, habría negociado con gente cercana al gobierno de Donald Trump para asegurar que su hermano pudiera entrar al país en caso de perder. Algunas fuentes cercanas a la familia hablan de una escala previa por Venezuela, algo que la Policía Federal de Brasil todavía no logró confirmar ni descartar, igual que tampoco pudo verificar si el senador llegó finalmente a Miami.
La fuga esquivó, además, una prohibición judicial expresa. La Justicia brasileña le tenía vedado a Bolsonaro salir del país por una causa que lo investiga por lavado de dinero y evasión de divisas, vinculada a maniobras con plataformas de apuestas y al abogado Willer Tomaz: como parte de esa medida, le cancelaron el pasaporte brasileño y le ordenaron entregar cualquier otro documento de viaje. Pesa sobre él una segunda causa, esta por el presunto desvío de fondos del banquero Daniel Vorcaro que estaban pensados para financiar una película sobre Jair Bolsonaro y que la Justicia sospecha terminaron costeando actividad política en Estados Unidos. A eso se suma que sus fueros como legislador están cerca de vencer, lo que explica la urgencia con la que la Justicia buscaba retenerlo.
Ese cerco judicial también se notó en tierra: un Gulfstream G400 de la compañía Baires Fly quedó varado durante 24 horas en el Aeropuerto Internacional Cataratas del Iguazú hasta que Bolsonaro consiguió despegar junto a su familia. Según trascendió desde la Casa Rosada, el avión aterrizó en Guayaquil alrededor de las siete de la mañana de este miércoles y volvió a partir poco después, ya con rumbo a Estados Unidos.
Consultado la noche del martes por el paradero del senador, el propio Donald Trump respondió que no tenía certeza, aunque admitió haber escuchado que estaba en la Argentina, según las repercusiones recogidas por La Nación.
La salida también dejó sacudido al espacio político de Bolsonaro: la cúpula del Partido Liberal se reunió de urgencia en Brasilia, sorprendida por una decisión que, según repercusiones de la agencia ANSA, dejó sin respuesta clara quién va a liderar la oposición frente al próximo gobierno de Lula da Silva.
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