Un arco de lava de 550 años se derrumbó en el mar durante un cierre por tormenta en Hawái
El Hōlei Sea Arch, una formación volcánica de 27 metros en el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, desapareció mientras el lugar estaba cerrado por la tormenta tropical Nolo. El parque confirmó la caída recién el 1 de octubre.

Un arco de roca volcánica que llevaba alrededor de 550 años en pie frente a la costa sur de la Isla Grande de Hawái se derrumbó en el océano Pacífico sin que nadie lo viera caer. El Hōlei Sea Arch, que llegaba a 27 metros de altura y era uno de los puntos más reconocidos del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, desapareció durante los días en que el predio permaneció cerrado al público, según detalló el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS) en una publicación que recogió Infobae.
El personal del parque todavía vio la estructura en pie el miércoles 23 de septiembre, antes de que el lugar cerrara sus puertas por las condiciones del tiempo asociadas a la tormenta tropical Nolo. Cuando el predio volvió a abrir, el lunes 28 de septiembre, el arco ya no estaba: en su lugar había quedado un vacío en el borde del acantilado, justo donde durante siglos las olas del Pacífico habían golpeado contra la roca.
La administración del parque recién confirmó públicamente lo sucedido el 1 de octubre, con un comunicado y fotografías que muestran el contraste entre la formación intacta y el paisaje posterior al derrumbe. Hasta el momento no se determinó la hora exacta en la que cayó. En redes sociales, el parque acompañó las imágenes con un mensaje dirigido a quienes solían visitar el lugar: "Sí, es cierto. Descansa en paz, arco marino Hōlei".
El tramo final de Chain of Craters Road, la ruta que atraviesa zonas moldeadas por erupciones y llega hasta la costa, perdió así una de sus vistas más conocidas. El arco se ubicaba sobre acantilados expuestos de manera permanente al oleaje, en un sector remoto del parque, en la isla de Hawái. Según el NPS, las autoridades ya sabían que se trataba de una formación temporal: el mismo proceso geológico que le dio origen anticipaba, tarde o temprano, su final.
Esa historia había empezado hace unos 550 años, cuando una colada de lava proveniente de uno de los volcanes de la isla alcanzó el océano y el material se acumuló en la costa, quedando expuesto a la fuerza de las olas. Con el tiempo, el mar fue desgastando las zonas de roca menos resistentes hasta abrir una cavidad en el acantilado que dio forma a la bóveda del arco. El NPS había advertido antes del colapso que la estructura "terminará derrumbándose en el mar" y que, a medida que la costa retroceda, podrían aparecer otras formaciones nuevas.
El fenómeno detrás de la caída se conoce como erosión diferencial: el proceso por el cual las rocas más blandas se desgastan más rápido que las más duras, lo que en los acantilados volcánicos de esa costa va dejando grietas, cavidades, salientes y arcos. El agua se mete en las fisuras, arrastra fragmentos y golpea una y otra vez los sectores más débiles, hasta que la estructura deja de poder sostener su propio peso. Para el parque, esto no cierra el capítulo geológico de la zona: la costa va a seguir cambiando por la erosión marina y por la actividad volcánica propia de la isla más joven del archipiélago.
Tras confirmar el derrumbe, las autoridades pidieron a los visitantes mantenerse alejados de los bordes de los acantilados, que pueden tener grietas o desprendimientos no siempre visibles desde los senderos. El NPS remarcó que acercarse a esos sectores pone en riesgo tanto a los turistas como al personal de emergencia que debería intervenir ante un accidente, en una costa donde el oleaje golpea con fuerza y el terreno sigue modificándose. La imagen más reciente del lugar, tomada el 30 de septiembre, muestra el espacio vacío que dejó la caída de una bóveda de roca que se mantuvo en pie por más de cinco siglos.
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