Panamá mantiene los desfiles patrios pese al terremoto, pero varios pueblos los cambian por ayuda a los damnificados
El Gobierno panameño confirmó los desfiles del 3 y 4 de noviembre en la capital, pero comunidades de Los Santos, Colón y Panamá Oeste prefirieron cancelar sus festejos y destinar esos recursos a las familias afectadas por el sismo del 9 de octubre.

A doce días de un terremoto que dejó miles de casas dañadas, Panamá tiene que decidir qué hacer con sus fiestas más importantes del año. El Ministerio de Educación panameño ya resolvió que los desfiles patrios del 3 y 4 de noviembre se van a hacer en la capital, aunque con un gesto hacia las zonas que todavía cuentan los daños.
Lo contó el ministro de Educación, Ventura Vega: el recorrido va a seguir el trazado de siempre, con una columna que pasa frente a la Presidencia por el Casco Antiguo y otra que avanza por Vía España, pero esta vez con un mensaje de solidaridad para las comunidades más golpeadas, entre ellas Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé, las mismas provincias que ya suman más de 27 mil personas con la vivienda dañada a nueve días del sismo.
Vega defendió que los chicos puedan desfilar después de meses de ensayos con sus docentes y sus familias, y agregó que la actividad también busca darle a la gente un respiro después del impacto emocional que dejaron el terremoto y sus réplicas. Fuera de la capital, la decisión queda en manos de cada municipio: en Colón, por ejemplo, será el gobernador provincial quien resuelva si hay festejos.
Ese esquema de "la capital festeja, el interior decide" ya generó una primera grieta con el propio Gobierno nacional. El presidente José Raúl Mulino canceló las tradicionales dianas del 3 de noviembre en la Presidencia, como señal de respeto hacia las familias afectadas, aunque aclaró que esa cancelación no arrastra al resto de las celebraciones.
Varias comunidades ya tomaron ese camino por su cuenta. En el corregimiento de Juan Díaz, las autoridades suspendieron el desfile del 10 de noviembre que recuerda el Primer Grito de Independencia de La Villa de Los Santos. El representante David Bernal confirmó que, en lugar del festejo, van a organizar una caravana de ayuda humanitaria hacia Los Santos, la provincia que semanas atrás ya contabilizaba más de 2.130 damnificados, 426 viviendas afectadas y nueve puentes dañados.
En San Miguelito, la Asociación Cívica de Santeños Residentes bajó los desfiles de carretas y las actividades folclóricas que tenía programadas para esa misma fecha. Su presidente, Jorge Aquiles Domínguez, dijo que ahora el foco está en juntar alimentos, agua y artículos de primera necesidad para las familias damnificadas. Esa decisión alimenta la llamada Gran Caravana de la Solidaridad Santeña, un operativo que suma a organizaciones de Juan Díaz, La Chorrera, Nuevo Chorrillo, Gatuncillo de Colón y Capira, y que apunta a convertir en donaciones de higiene, ropa e insumos médicos lo que antes se gastaba en festejos.
La misma lógica se repite en Panamá Oeste: el Comité Cívico y Cultural 10 de Noviembre de La Chorrera suspendió todo lo que tenía planeado entre el 5 y el 10 de noviembre, y la Alcaldía de San Carlos canceló sus celebraciones patrias —incluidas las dianas en espacios públicos— para concentrarse en más de 117 familias afectadas por el sismo. En Chame, la Junta Comunal de Las Lajas también bajó sus festividades del 9 y el 10 de noviembre.
El trasfondo de todas estas decisiones es la reconstrucción educativa que todavía está en marcha. Según Vega, un equipo de ingenieros, arquitectos y técnicos ya recorrió 770 centros escolares y los dejó en condiciones de volver a abrir. A las escuelas que todavía tienen problemas estructurales, los 16 directores regionales del país les pueden aplicar salidas alternativas que prevé la normativa educativa, para que ningún alumno pierda el año. El ministro admitió, de todos modos, que el miedo no desapareció entre alumnos, maestros y padres, así que las revisiones de edificios van a continuar antes de habilitar nuevos regresos a clase.
El resultado es un calendario de noviembre partido en dos: la capital panameña va a desfilar como todos los años, mientras otro tanto del país —el más golpeado por el terremoto del 9 de octubre, que ya había dejado más de 700 viviendas y 419 escuelas dañadas con una magnitud de 7,5— prefiere cambiar la fiesta por una caravana con donaciones. La información fue publicada originalmente por Infobae.
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