Panamá contabiliza 2.130 damnificados, 426 viviendas afectadas y nueve puentes dañados tras el terremoto
El Gobierno panameño presentó el balance preliminar del sismo del viernes 9 de octubre y declaró el estado de emergencia con hasta 100 millones de dólares disponibles para la reconstrucción.

El Gobierno de Panamá presentó este sábado el balance preliminar de los daños que dejó el terremoto que sacudió al país el viernes 9 de octubre, según informó Infobae. Las cifras oficiales hablan de 2.130 personas afectadas, 426 viviendas con daños de distinta gravedad y nueve puentes con afectaciones en las zonas más golpeadas por el movimiento sísmico.
El ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Jaime Jované, explicó que la gravedad de los daños en las 426 viviendas censadas es dispar: hay casos leves y también construcciones que necesitarían demolerse y volver a levantarse. Las 2.130 personas afectadas son las familias que ya quedaron anotadas en ese censo, un número que según el funcionario todavía puede crecer a medida que los técnicos recorran otras comunidades. Jované precisó que las provincias de Herrera, Los Santos y Coclé concentran las mayores afectaciones habitacionales, por lo que el Ministerio de Vivienda reforzó sus oficinas regionales con trabajadores sociales e ingenieros.
Jované sumó un requisito antes de que la gente vuelva a esos inmuebles con daños leves: necesitan una certificación de seguridad, tramitada junto con el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc). También pidió a las familias afectadas acercarse a las direcciones regionales del ministerio para incorporar sus casos al censo nacional.
Los caminos son otro frente abierto. El titular de Obras Públicas, José Luis Andrade, contó que nueve puentes de la península de Azuero sufrieron roturas, y el más comprometido cruza el río Torio. Desde su cartera buscan volver a conectar Torio, Quebro, Arenas y Tonosí, por ahora con pasos provisorios sólo para autos chicos, mientras máquinas especiales despejan los derrumbes que cortan el tránsito en esa zona. Andrade también descartó cerrar los puentes de las Américas y Centenario, en la capital, y culpó de buena parte de los embotellamientos a rumores falsos sobre roturas en esas estructuras que circularon por redes sociales.
Por el lado del dinero, la declaración de emergencia habilita el uso de hasta 100 millones de dólares para la reconstrucción. El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, admitió que aún no hay un número cerrado de cuánto se va a necesitar, porque cada ministerio sigue sumando sus propios inventarios de pérdidas. El funcionario sumó que varios organismos y gobiernos se ofrecieron a colaborar —nombró al Banco Interamericano de Desarrollo, la CAF, el Banco Mundial, el FMI, el Banco Centroamericano de Integración Económica y el Gobierno de Estados Unidos— y que las opciones sobre la mesa van desde donaciones hasta préstamos en buenas condiciones, que Panamá usaría sólo si llegan a hacer falta.
En educación, el ministro Ventura Vega contabilizó 419 escuelas con algún tipo de daño y dijo que todavía no está resuelto si las clases se reanudan el lunes 12 de octubre; la vuelta podría definirse para todo el país o sólo por regiones, según cómo terminen las inspecciones. Las actividades escolares y administrativas se frenaron apenas ocurrió el sismo, como resguardo para alumnos y personal.
El ministro de Seguridad Pública, Frank Ábrego, contó que ocho helicópteros y cuatro aviones quedaron afectados a la emergencia, y que 15 paramédicos y técnicos sanitarios se sumaron a los hospitales de Penonomé y Aguadulce. Agregó que 400 agentes del Servicio Nacional de Fronteras fueron enviados a Penonomé, mientras la Policía Nacional reforzó Tonosí y Las Tablas. El propio Sinaproc reconoció algo llamativo: su Centro de Operaciones de Emergencia tuvo que evacuarse 14 veces en un solo día, el viernes, por las réplicas que no dejaban de sentirse. A la ayuda nacional se sumó la cooperación internacional: dos aeronaves de Estados Unidos ya estaban destinadas al traslado de asistencia humanitaria hacia las regiones afectadas.
El turismo tampoco quedó afuera. La titular de la Autoridad de Turismo de Panamá, Gloria de León, ubicó el grueso del daño en las zonas rurales del interior, mientras que en la capital el dolor de cabeza fue otro: vuelos desviados en el aeropuerto de Tocumen, con la consiguiente demora y reprogramación de pasajes, sobre todo en Copa Airlines. Según De León, los grandes hoteles de la ciudad de Panamá no tienen daños estructurales, pero sí hay reportes preliminares de problemas en el hotel Dos Continentes, en Coclé; el Mykonos, en Santiago; y en Playa Venao y El Sitio, en Pedasí.
A quienes se quedaron sin techo, el Gobierno les ofrece un plan todavía en armado: usar polideportivos como refugio transitorio, con la colaboración de Pandeportes y carpas donadas. Mientras tanto, pidió que nadie vuelva a entrar a una vivienda o un departamento con sospecha de daño estructural hasta que una inspección lo autorice. Los bomberos, por su lado, salieron con 20 equipos de personal técnico y voluntarios a revisar hospitales, edificios altos y viviendas, un trabajo que en más de un caso obligó a evacuar antes de terminar la revisión por las réplicas.
El agua potable, en cambio, mostró una recuperación más rápida: casi todas las plantas potabilizadoras volvieron a funcionar, la de Chilibre al 100%, y las de Roberto Reyna y Rufina, en Herrera, sin problemas de peso, aunque quedan cortes puntuales ligados a fallas eléctricas. Para canalizar las donaciones, el Gobierno abrió el Parque Omar, en la capital, como centro de acopio, y en el resto del país esa tarea va a quedar en manos de las gobernaciones de cada provincia.
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