Neuquén declaró la emergencia meteorológica por seis meses tras un temporal que aisló pueblos enteros
Un temporal de lluvia y granizo desbordó arroyos, destruyó rutas y dejó localidades sin salida terrestre. El gobernador Rolando Figueroa firmó el decreto que le da a la provincia manos libres para comprar equipamiento de emergencia hasta abril.

El agua que no entraba en los cañadones desde hacía 70 años terminó aislando pueblos enteros en Neuquén. Tras días de tormentas convectivas que descargaron lluvia y granizo sin pausa, el gobernador Rolando Figueroa firmó el Decreto 1714/2026 y declaró la emergencia meteorológica en toda la provincia por seis meses, según informó La Nación.
La medida no es sólo simbólica: le permite al gobierno neuquino saltar pasos administrativos para comprar maquinaria pesada, bienes y servicios con mayor velocidad, algo clave cuando cada hora cuenta para reabrir un camino o llegar con medicamentos a una localidad cortada.
El caso más grave es el de Rincón de los Sauces, una localidad petrolera que quedó sin ninguna vía terrestre de salida. La crecida del arroyo Carranza se llevó los desvíos y las estructuras del nuevo puente que se construía sobre la ruta provincial 5, arrastró vehículos y cortó también los accesos que conectan con la ruta provincial 8. Con el hospital local complicado para abastecerse, el gobierno provincial tuvo que armar puentes aéreos con aviones y helicópteros para trasladar medicamentos, reactivos de laboratorio y pacientes que necesitaban atención urgente.
En Añelo, el barro y las piedras que bajaron desde las bardas afectaron a los barrios Nuevo Añelo, El Mirador y Nueva Esperanza, y obligaron a evacuar a decenas de familias. Ahí también aparecieron socavones sobre la ruta provincial 7. Un escenario parecido se repitió en Puente Picún Leufú y Bajada de los Molles, donde la reactivación de cañadones dejó a unas 20 familias sin salida: Protección Civil tuvo que llegar en operativos aéreos para evacuar a los adultos mayores y entregar víveres, remedios y forraje. Hubo situaciones similares en Sañico, Piedra del Águila y Aluminé, y la acumulación de barro en las banquinas obligó a cortar de manera preventiva la circulación nocturna en rutas provinciales y nacionales.
Para ordenar la respuesta en el territorio, el decreto creó un Comité de Emergencia Meteorológica con los ministerios de Jefatura de Gabinete, Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Economía, Producción e Industria, Trabajo y Desarrollo Humano, y Seguridad e Infraestructura. El Ente Provincial de Agua y Saneamiento, por su parte, tuvo que reforzar la potabilización y el retrolavado en varias plantas porque el arrastre de sedimentos disparó la turbidez de los ríos.
"Actualmente se están llenando cañadones que hace 70 años que no recibían semejante cantidad de agua y la infraestructura con la que contamos queda colapsada", explicó Figueroa al justificar el decreto. Y agregó: "En este sentido, nuestro rol es asistir a la gente y, fundamentalmente, trabajar en la prevención".
Esa prevención mira directo al verano. La secretaria de Emergencias y Gestión de Riesgos de la provincia, Luciana Ortiz Luna, señaló que los pronósticos —cruzados con el Servicio Meteorológico Nacional y la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas— marcan una alta probabilidad de que el fenómeno de El Niño se mantenga entre cinco y seis meses más, con más de un 90% de chances de que llegue con intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre. Con los suelos ya saturados, la provincia decidió mantener el monitoreo permanente y tener listos los centros de evacuación en todo el territorio.
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