La Casa Blanca sigue de cerca un posible caso de peste en Rusia tras la muerte de una trabajadora de laboratorio
El gobierno de Estados Unidos confirmó que monitorea la situación en Siberia después de que una empleada de un instituto antipeste muriera de neumonía. Rusia vigila a 197 contactos, sin casos confirmados.

Un episodio sanitario en Siberia encendió una alerta que llegó hasta Washington. Estados Unidos admitió que observa de cerca un posible caso de peste en Rusia, a raíz de la muerte de una empleada de un instituto dedicado justamente a investigar esa enfermedad. Según informó Infobae, un funcionario de la gestión del presidente Donald Trump le explicó a la agencia Axios que la Casa Blanca tiene información sobre el episodio, lo sigue paso a paso y "evalúa opciones". Del lado ruso, sin embargo, nadie confirmó todavía que se trate realmente de peste ni que haya riesgo de contagio entre personas.
La mujer que murió se llamaba Daria Shipilova, tenía 28 años y trabajaba en el Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk. Fue internada en un hospital de la localidad de Shelekhov y falleció con un diagnóstico de neumonía cuyo origen, hasta el momento, no fue precisado. Esa es la versión oficial que sostiene Rospotrebnadzor, el organismo sanitario federal ruso.
El operativo posterior a la muerte incluyó el seguimiento de 197 personas que tuvieron algún tipo de contacto con Shipilova: pacientes, trabajadores de la salud y otros individuos con exposición posible. Más de un centenar de ellas permanece en observación dentro de salas hospitalarias, de acuerdo con una reconstrucción del diario The Moscow Times. Eso no equivale a enfermos confirmados: el titular del Poder Ejecutivo de la región de Irkutsk, Igor Kobzev, remarcó que ninguna de esas personas presentó síntomas y que sus estudios de laboratorio dieron negativo. Según el funcionario, la zona convocó además a una reunión de urgencia de su comisión antiepidémica, con la presencia de la máxima autoridad sanitaria del país, para abordar lo que CNN describió como un "presunto caso de una infección particularmente peligrosa". También se dispusieron restricciones sanitarias en el hospital donde fue tratada la técnica y en otros centros médicos de la zona, aunque para el domingo 4 de octubre no había indicios públicos de una cuarentena general sobre la ciudad.







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