Honduras entregó a El Salvador a un hombre de 79 años que estuvo prófugo casi 19 años
La Policía hondureña entregó en la frontera de El Amatillo a un hombre buscado por Interpol desde 2007 por un homicidio en El Salvador.

Un hombre de 79 años cruzó la frontera entre Honduras y El Salvador bajo custodia policial, casi dos décadas después de que un juzgado salvadoreño ordenara su captura. La Policía Nacional de Honduras lo puso en manos de las autoridades de El Salvador en el paso de El Amatillo, en el departamento de Valle, al sur del país, según informó Infobae.
El hombre, oriundo de Pasaquina, en el departamento salvadoreño de La Unión, estaba señalado por la justicia de su país como responsable del homicidio agravado de Víctor Manuel Osorio Gutiérrez. Un Juzgado de Instrucción salvadoreño había pedido su captura el 2 de octubre de 2007, y desde entonces pesaba sobre él una notificación roja de Interpol, la herramienta que usan las policías de distintos países para ubicar a alguien que la justicia de otro Estado reclama.
Esa alerta, explicó la Policía hondureña, no equivale a una condena ni habilita una detención automática: cada país decide, según sus propias leyes, qué hacer cuando ubica a la persona buscada. En este caso, la cooperación entre las policías de Honduras, El Salvador y Nicaragua fue la que permitió dar con el hombre y coordinar su traslado hacia El Amatillo, uno de los cruces terrestres más transitados entre ambos países centroamericanos.
La Dirección Nacional de Servicios Policiales Fronterizos y el Grupo de Operaciones Especiales Tácticas respaldaron a la oficina de Interpol de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), que llevó la delantera en el procedimiento. El Instituto Nacional de Migración, por su parte, sumó personal para cerrar los trámites de la entrega. Con todo resuelto, el hombre quedó a disposición de la justicia salvadoreña, que ahora deberá avanzar con la causa por el homicidio que lo mantuvo prófugo desde 2007.
El caso no es el primero de este tipo entre los dos países. El 8 de septiembre de 2024, Honduras ya había entregado a Manuel Coto Barrientos, expresidente de la cooperativa salvadoreña COSAVI, también detenido en territorio hondureño tras una notificación roja de Interpol. A Coto lo investigaban en El Salvador por un presunto desfalco millonario en esa misma cooperativa, y su entrega mostró que el mecanismo ya había funcionado antes entre ambos países.
Lo que distingue a esta entrega es la duración de la búsqueda: la orden contra el hombre de 79 años llevaba casi dos décadas activa, desde octubre de 2007, un plazo que la notificación roja de Interpol está pensada para sostener sin importar el tiempo que pase ni el país donde se esconda el buscado. Es el mismo mecanismo que El Salvador activó este año para localizar a soldados secuestrados en Haití, aunque allí la urgencia fuera militar y no judicial, y el que terminó con una condena a perpetua para otro salvadoreño que había escondido a su víctima en una valija en Italia: tarde o temprano, la cooperación entre países suele cerrar el círculo.
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