De un predio militar cerrado a un parque de 11.500 metros: así es el nuevo espacio verde que abre San Isidro
Un terreno del Ejército vinculado al histórico Batallón de Arsenales, disputado durante décadas en la Justicia, se convierte en un parque lineal en Boulogne tras un acuerdo entre el municipio y un desarrollador privado.

Durante años, los vecinos de Boulogne sólo pudieron mirar ese terreno desde afuera del alambrado. Ahora, las dos primeras etapas de un parque lineal de 11.500 metros cuadrados llegaron al 95% de ejecución y el municipio de San Isidro prevé habilitarlas, según publicó La Nación.
El predio estuvo ligado durante décadas al Batallón de Arsenales del Ejército. Según reconstruyó Manuel Abella, subsecretario de Planeamiento Urbano, las tierras fueron expropiadas en la década de 1950 y luego quedaron en el centro de una disputa judicial: los herederos de los antiguos propietarios iniciaron un juicio de retrocesión contra el Estado nacional, y la Justicia terminó fallando a su favor. Entre 2008 y 2009, la familia recuperó unas 10 hectáreas.
A partir de ahí se abrió la discusión sobre qué construir en ese espacio. Una normativa municipal dividió el terreno en tres manzanas con distintos usos permitidos y obligó a ceder superficie para uso público, aunque el proyecto sufrió demoras sucesivas. En marzo de 2025, La Nación había informado que la gestión del intendente Ramón Lanús modificó un esquema heredado de la administración anterior —con un decreto de factibilidad de 2023— y redujo de 65 a 49 los lotes del sector residencial.
El modelo que finalmente se adoptó combina un barrio cerrado privado con la cesión de superficies públicas: el desarrollador construye y financia el parque como parte de sus obligaciones urbanísticas y, una vez terminado, esos sectores pasan al municipio. Abella remarcó que la diferencia con otros emprendimientos fue exigir que esas obras se hicieran al inicio del desarrollo privado y no al final, para que los vecinos pudieran usar el parque mientras el barrio todavía se construye.
El diseño respetó la forestación existente. Clara Sanguinetti, secretaria de Ambiente y Espacio Público de San Isidro, explicó que el proyecto se elaboró entre su área, Planeamiento Urbano y el desarrollador, y que se priorizó conservar los árboles de mayor porte, entre ellos un bosque de álamos. "Buscamos mantener los árboles existentes. Después incorporamos el patio de juegos y el mobiliario que también nos fue resultando en las otras plazas", señaló. Esa decisión llegó incluso al trazado de una de las futuras calles del barrio, que se modificó para no talar un ejemplar grande. También se mantuvo la cinta aeróbica que recorre el predio, a la que Sanguinetti comparó con el circuito que ofrece el Hipódromo de San Isidro para otra zona del distrito.
La discusión de fondo no se cerró con el inicio de las obras. Un grupo de vecinos reclamó que todo el predio se convirtiera en parque público, sin desarrollo inmobiliario. Abella respondió que comprar la totalidad de la superficie no era viable para las finanzas municipales, porque se trata de tierra privada con un dueño. Lanús fue en la misma línea: sostuvo que llevar adelante esa alternativa habría exigido una expropiación, y defendió el acuerdo con el desarrollador como el camino intermedio que permitió avanzar.
Falta completar el tramo hacia la avenida Rolón, de menor avance y todavía en evaluación de impacto ambiental, sin fecha definida. Ahí se proyecta además un monumento al teniente Roberto Estévez, caído en la Guerra de Malvinas. Lanús, que recorre el predio con frecuencia, resumió la expectativa para cuando se complete la apertura: imaginó el lugar lleno de gente "tomando mate, charlando y disfrutando" los fines de semana.
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