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El túnel de Punta Carretas, la fuga anarquista que los Tupamaros repitieron 39 años después

En 1931 un grupo de anarquistas excavó un túnel de más de 50 metros para escapar de la cárcel uruguaya de Punta Carretas. En 1970 los Tupamaros usaron el mismo túnel para liberar a 118 presos políticos.

Por Salta News
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El túnel de Punta Carretas, la fuga anarquista que los Tupamaros repitieron 39 años después
Foto: clarin.com

En simultáneo con el fusilamiento de Severino Di Giovanni en Buenos Aires, su compañero Miguel Arcángel Roscigna ultimaba uno de sus operativos más audaces: la liberación de los compañeros detenidos en la cárcel de Punta Carretas, en Uruguay, según reconstruyó Clarín.

El dinero de varios asaltos permitió que Gino Gatti se instalara, junto a su pareja y su hija pequeña, en una casa comprada por el grupo frente a la cárcel. Allí Gatti abrió la carbonería "El Buen Trato", desde donde empezó a cavar uno de los túneles de fuga más perfectos que recuerda la historia carcelaria: con ventilación y luz eléctrica en todo su recorrido, de más de 50 metros.

En la excavación, bajo las instrucciones del "ingeniero" Gatti, participaron Roscigna, Andrés Vázquez Paredes, el "capitán" Paz y Fernando Malvicini. El 18 de marzo de 1931 se concretó la fuga: los presos salieron por la carbonería, donde los esperaban tres autos que los llevaron a una casa alquilada en la calle Curupí.

Un túnel para dos fugas

Treinta y nueve años después, en 1970, el mismo túnel fue aprovechado por los Tupamaros para una de las fugas de presos políticos más resonantes de la historia latinoamericana. Por el pasadizo diseñado por Gatti escaparon 118 tupamaros, que antes de irse dejaron un cartel: "Gracias compañeros anarquistas. Firmado, MLN-Tupamaros".

El desenlace del primer episodio, sin embargo, fue trágico. Apenas nueve días después de la fuga de 1931, un agente de la perrera municipal entró en la casa de los anarquistas persiguiendo a un perro. Ese agente era un ex presidiario que reconoció a uno de los fugados, soltó al animal y corrió a avisar a la policía dónde se escondían los hombres más buscados de Uruguay. En minutos, 53 policías asaltaron la vivienda y detuvieron a Roscigna y sus hombres.

La dictadura argentina de José Félix Uriburu pidió entonces las extradiciones. Los anarquistas optaron por inculparse ante los tribunales uruguayos para ser condenados allí y evitar que en Argentina se les aplicara la ley marcial. La estrategia funcionó: fueron condenados y encarcelados en Montevideo, donde permanecieron hasta el 31 de diciembre de 1936.

Un destino sombrío

Para entonces Uriburu ya no estaba en el poder y gobernaba Agustín Justo, pero la persecución al anarquismo seguía intacta. Ante la negativa de la justicia uruguaya a conceder la extradición, le aplicaron a los detenidos un decreto de expulsión por su condición de "indeseables". Agentes de la división de Orden Social viajaron a Montevideo a buscar a quienes los habían tenido en jaque durante años.

Al llegar a Buenos Aires, los detenidos fueron trasladados al departamento central de Policía, donde los interrogaron primero de forma violenta los hombres del comisario Fernández Bazán y luego, "legalmente", los jueces Lamarque y González Bowland, que terminaron sobreseyéndolos en las causas por el asalto al hospital Rawson y a La Central. Al capitán Paz lo trasladaron a Córdoba por una causa anterior, y poco después un grupo de compañeros lo liberó a punta de pistola de una comisaría de esa provincia.

Roscigna, Vázquez Paredes y Malvicini, en cambio, siguieron detenidos de manera ilegal a pesar de la orden judicial que ordenaba su liberación. Sus familiares reclamaron y la policía respondió con evasivas, diciendo que estaban en La Plata, en Avellaneda o en Tandil. Los tres presos nunca volvieron a aparecer.

Según relató Clarín, meses después un oficial de Orden Social se confesó ante la Comisión Pro Presos con una frase que resumió lo ocurrido: "No se rompan más, muchachos; a Roscigna, Vázquez Paredes y Malvicini les aplicaron la ley Bazán, los fondearon en el Río de la Plata". Según la nota, se estaba inaugurando una oscura tradición argentina.

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