El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, volvió a expresar preocupación por el impacto de la crisis económica en la vida diaria de los salteños y aseguró que la recuperación de algunos indicadores nacionales no logra traducirse en alivio para las familias ni para la actividad comercial de la provincia.
Durante sus declaraciones, el mandatario provincial planteó que existe una fuerte desconexión entre los números de la economía nacional y lo que ocurre en la calle.
“Podrán mejorar algunos indicadores, pero la realidad cotidiana sigue siendo complicada para muchísima gente”, sostuvo.
Sáenz describió un escenario atravesado por la baja del consumo, dificultades en el comercio y pérdida de puestos laborales en distintos sectores económicos.
Según explicó, en Salta se observa un freno importante en la actividad diaria, con empresas que reducen operaciones y familias que cada vez restringen más sus gastos.
“El movimiento económico se desaceleró muchísimo y eso termina golpeando directamente al trabajo y al bolsillo”, remarcó.
El gobernador consideró que uno de los principales problemas actuales es la falta de circulación de dinero en la economía local, especialmente en actividades vinculadas al comercio y los servicios.
En otro tramo de sus declaraciones, Sáenz cuestionó la insuficiencia de los recursos que reciben las provincias para sostener servicios esenciales y mencionó particularmente la situación del transporte público.
El mandatario aseguró que los fondos extraordinarios enviados desde Nación no alcanzan para cubrir los costos mensuales que afronta la provincia.
“Hoy mantener el sistema de transporte implica un esfuerzo enorme y la asistencia es claramente insuficiente”, afirmó.
El planteo se suma a los reclamos que vienen realizando distintas provincias del interior por la reducción de subsidios nacionales y el aumento de costos operativos.
Sáenz también hizo referencia al crecimiento de la informalidad y advirtió sobre el impacto que generan el contrabando y la evasión en los comerciantes que trabajan dentro de la legalidad.
Según indicó, muchos productos ingresan sin controles ni cargas tributarias, generando una competencia desigual para quienes sí afrontan impuestos, salarios y costos operativos.
“Así es imposible competir para quienes hacen las cosas correctamente”, señaló.
Además, consideró que esta situación termina debilitando aún más a pequeños comerciantes y emprendedores locales.
Finalmente, el gobernador insistió en que los análisis económicos deben contemplar la situación concreta de las familias y no limitarse únicamente a estadísticas generales.
Para Sáenz, la verdadera dimensión de la crisis se observa en el consumo diario, en la situación de los trabajadores y en las dificultades que atraviesan distintos sectores productivos.
“La economía real no se mide solamente con números nacionales. Se ve en cada barrio, en cada comercio y en cada familia que intenta llegar a fin de mes”, concluyó.




