El Gobierno de Salta busca consolidar una nueva etapa de expansión minera apoyada en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta nacional que la Provincia considera clave para acelerar proyectos estratégicos en la Puna y atraer capitales de escala internacional.
Según explicó el secretario de Minería, Gustavo Carrizo, actualmente existen inversiones proyectadas por alrededor de US$8.000 millones, aunque ese volumen podría crecer hasta los US$13.000 millones si se concreta el desembarco de un gran proyecto de cobre.
“Ya no hablamos de potencial, hablamos de una realidad minera en marcha”, sostuvo el funcionario al defender el esquema de incentivos impulsado por Nación.
Entre los proyectos más importantes mencionados por el Gobierno aparece la expansión de Rio Tinto, que prevé inversiones cercanas a los US$2.700 millones vinculadas al desarrollo de litio en la provincia.
Desde la Secretaría de Minería aseguran que ese movimiento ya comienza a impactar en distintos sectores de la economía local, especialmente en servicios, logística, construcción y contratación de proveedores regionales.
Carrizo remarcó que el desafío no pasa únicamente por atraer inversiones, sino también por lograr que los beneficios económicos permanezcan en Salta.
“La idea es que cada dólar que llegue tenga impacto real en empleo, infraestructura y desarrollo local”, señalaron desde el área.
El funcionario también apuntó a la necesidad de agilizar procesos administrativos y evitar demoras burocráticas que puedan desalentar inversiones de gran escala.
“No podemos tener proyectos esperando indefinidamente resoluciones administrativas”, planteó Carrizo, aunque aclaró que eso no implica flexibilizar controles ambientales ni técnicos.
En paralelo, el Gobierno provincial insiste en fortalecer la capacitación de mano de obra salteña y ampliar la participación de empresas locales en la cadena minera.
La infraestructura aparece como otro punto clave. Rutas, energía, conectividad y servicios en la Puna forman parte de los desafíos que la Provincia deberá resolver para sostener el crecimiento del sector.
Aunque la minería aparece hoy como uno de los pocos sectores con fuerte expansión económica en Salta, el debate sigue abierto sobre cuánto de ese crecimiento logra trasladarse al empleo y al consumo interno.
Mientras el Gobierno apuesta a transformar a la provincia en uno de los polos mineros más importantes del país, la expectativa está puesta en que los anuncios multimillonarios puedan traducirse en trabajo genuino, proveedores locales fortalecidos y desarrollo sostenido para las comunidades del interior salteño.




