Rusia bombardeó Ucrania con misiles y drones: Zelensky elevó a 11 los muertos
El presidente ucraniano dijo que el ataque, lanzado durante la madrugada del miércoles contra Kiev y otras 12 regiones, apuntó sobre todo a la infraestructura energética. En paralelo, Polonia y Suecia reforzaron la defensa aérea en la frontera con Ucrania.

El gobierno de Kiev subió a 11 la cifra de muertos tras el ataque combinado que las fuerzas rusas desataron en plena madrugada del miércoles sobre la capital ucraniana y otras 12 regiones del país. Lo confirmó el propio presidente, Volodimir Zelensky, según reconstruyó infobae con datos de la agencia EFE. Para el mandatario, el blanco central de la ofensiva fue la red energética ucraniana.
El propio Zelensky detalló que el ataque combinó 70 misiles —buena parte de ellos balísticos— con enjambres de drones suicidas del modelo Shahed. Desde la defensa antiaérea ucraniana informaron que consiguieron interceptar 39 proyectiles de crucero y cinco cohetes balísticos y antibuque. En un posteo en la red social X, el mandatario escribió que "uno de los objetivos clave" fue justamente esa infraestructura que abastece de energía al país.
La peor escena se vivió en Priluki, un pueblo de la región norteña de Cherníguiv, cuando un proyectil derrumbó un edificio de viviendas de cinco pisos. Allí murieron cinco personas y otras 26 quedaron heridas —cinco de ellas, niños—, mientras los equipos de rescate no descartaban hallar más víctimas entre los escombros. Zelensky describió lo sucedido como un siniestro "regalo" de cumpleaños para Vladimir Putin, que ese mismo miércoles cumplía 74 años.
Las muertes restantes se repartieron en otros puntos del territorio: dos vecinos de Kremenchuk, en la región de Poltava; dos de la localidad de Oleksandria, en Kirovograd, y otros dos habitantes de la propia capital. Desde canales de Telegram vinculados a Kiev trascendió además que la central térmica más importante de la región recibió un nuevo golpe, el segundo en apenas siete días.
El miedo también se instaló entre los vecinos. Irina Ribalchenko, una empleada bancaria de 41 años, le contó a la agencia AFP que "todo Kiev vive con miedo" mientras se refugiaba en una estación de subte durante la alerta: "Tomamos nuestras cosas y vinimos aquí", agregó. Es habitual que las sirenas se activen de manera reiterada en la ciudad para que los vecinos busquen resguardo en sótanos, bocas de metro y otros refugios improvisados.
El propio Zelensky había anticipado el martes que manejaba datos sobre un posible ataque ruso de gran magnitud, por lo que pidió blindar la infraestructura logística tras los golpes que el Kremlin había dado días atrás contra puentes clave sobre el río Dnipro, que une ambas orillas de la capital. Luego de ese anuncio, un esquema de cortes programados dejó sin suministro a franjas de la ciudad como forma de descomprimir la red eléctrica. Más al sur, la ciudad de Zaporizhzhia también fue blanco de ataques esa madrugada: el titular de la administración militar de la zona, Mijaílo Semikin, reconoció el impacto sobre una obra de transporte, aunque no dio mayores precisiones.
El bombardeo coincidió con un refuerzo de la defensa aérea en la frontera entre Polonia y Ucrania. Un día antes, el Gobierno de Varsovia había confirmado que llevará baterías Patriot a la provincia de Lublin, pegada a territorio ucraniano, después de que varios incidentes con drones rusos obligaran a hacer intervenir a su Fuerza Aérea en más de una ocasión. El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, explicó que la medida busca "proteger la provincia de Lublin" y dar más seguridad tanto a los vecinos de la zona como a los servicios de transporte aéreo. El despliegue se completará además con el envío de tropas, entre ellas unidades no tripuladas, a las localidades de Bilgorae, Lukuva y Poniatova.
Ese mismo anuncio se superpuso con la noticia del arribo de otras baterías Patriot, en este caso enviadas por Suecia, con destino a la base logística que la OTAN tiene en Rzeszów, en el sur polaco, un punto clave para coordinar la ayuda militar que llega a Ucrania. Desde Estocolmo, el primer ministro Ulf Kristersson confirmó el despliegue: la tropa sueca tomará el lugar que hasta ahora ocupaba un contingente neerlandés y sumará unos 100 efectivos, a lo que se añaden cazas Gripen llegados recientemente para sumarse a las operaciones aéreas. El titular de Defensa escandinavo, Pål Jonson, remarcó que cuidar esa vía de abastecimiento resulta prioritario —"asegurar estas rutas es esencial", dijo— y acusó a Moscú de buscar "repetidamente" debilitar el respaldo a Kiev y de haber violado el espacio aéreo de los países aliados.
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