Proyectan exportaciones por US$ 180.000 millones en 2035, con el litio y el cobre entre los motores
Un trabajo del especialista en comercio exterior Marcelo Elizondo calcula que las ventas al mundo pasarían de US$ 105.000 millones este año a casi US$ 180.000 millones en una década. La minería crítica bajo el RIGI es una de las tres patas del cálculo.

Las exportaciones argentinas llegarían a US$ 179.945 millones por año en 2035, casi el doble de los US$ 105.150 millones que el país va a vender al exterior este año. La cuenta es de un trabajo del especialista en comercio internacional Marcelo Elizondo, publicado este martes por Clarín, y se apoya en tres motores: la energía de Vaca Muerta, la minería crítica bajo el RIGI —litio y cobre— y lo que el informe llama la normalización de la agroindustria.
De dónde se parte
El punto de comparación que usa el trabajo no es el volumen sino el lugar que ocupa el país en el comercio del mundo. En 2023 esa participación tocó su piso histórico: 0,29% del total global, contra el 0,81% que la Argentina llegó a tener en los años 60. Elizondo atribuye ese piso a "las sobre regulaciones y el intervencionismo", además del golpe de la sequía de aquel año.
Desde 2024, dice el informe, hay un quiebre: las ventas al exterior empezaron a crecer por encima del promedio mundial y la participación subió a 0,39% este año. La proyección a 2035 la deja en 0,55%, todavía por debajo de lo que fue hace seis décadas.
El contraste con los vecinos es la parte más dura del documento. Entre 2000 y 2025 la mayoría de los países de América Latina multiplicaron varias veces su comercio exterior apoyándose en algún modelo de especialización; la Argentina lo expandió 2,78 veces en valores corrientes, el peor desempeño de la muestra. Elizondo lo explica por "un entramado de distorsiones macroeconómicas" que, sostiene, achicaron la oferta exportable hasta el cambio de tendencia que ubica en 2023.
Dónde toca a Salta
De las tres patas del pronóstico, la que pasa por la provincia es la minería crítica. El litio de la Puna y los proyectos de cobre de la cordillera son justamente el rubro que el RIGI apunta a destrabar, y el cuello de botella de esa producción hoy es la salida: la semana pasada, empresas de Estados Unidos y Chile propusieron que el cobre argentino se exporte por puertos del Pacífico en vez de cruzar el país hasta el Atlántico.
La pata energética también tiene antecedente local: el Gobierno provincial extendió la concesión del área Acambuco a cambio de US$ 36,4 millones en inversiones, en el norte salteño.
Todo esto es una proyección a diez años, no un dato: depende de que las inversiones maduren y de que el frente financiero no vuelva a trabar la macro, el mismo terreno en el que el ministro de Economía viajó la semana pasada a destrabar un desembolso del FMI.
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