Desde este 1 de julio, los combustibles volvieron a registrar un aumento en la ciudad, afectando a miles de usuarios y al transporte urbano.
Salta amaneció con un nuevo incremento en el precio de los combustibles líquidos. La suba, que ronda el 4,5%, impacta en todas las variantes, tanto en naftas como en gasoil, y refleja una tendencia nacional influenciada por el contexto internacional del mercado petrolero y la política impositiva vigente.
La nafta Súper pasó a costar $1.313 por litro, mientras que la versión Infinia alcanzó los $1.514. Por su parte, el Diésel 500 se ubica en $1.353, y la Infinia Diésel en $1.516. El ajuste se suma al aumento previo aplicado por otras petroleras, como Shell, que ya habían actualizado sus precios hasta en un 7% durante la semana pasada.
El nuevo cuadro tarifario llega en un momento particularmente complejo: muchas estaciones de servicio de la ciudad mantienen suspendida la carga de GNC, medida adoptada por el sistema energético para asegurar el abastecimiento domiciliario ante la ola de frío polar que afecta a la región.
La combinación entre el incremento de combustibles líquidos y la limitación en el acceso al gas natural comprimido golpea especialmente al transporte público y semipúblico, como taxis, remises y fletes urbanos, que dependen del GNC para operar de forma rentable.
Mientras tanto, usuarios y comerciantes ajustan cuentas y planifican el mes con una certeza: moverse, en Salta, vuelve a ser más caro.




