Nueve días sin rastro: así es el operativo para encontrar al docente perdido en un cerro de Tucumán
Raúl Alfredo Moyano, un jubilado de 59 años, desapareció el 12 de octubre al bajar del cerro Ñuñorco Grande. Un campamento en la cumbre y drones térmicos se suman a la búsqueda.

Nueve días después de perderle el rastro a un jubilado en la montaña, los equipos de rescate de Tucumán decidieron algo poco habitual: armar un campamento en la cumbre del cerro para no tener que bajar cada noche. Es la señal más clara de hasta dónde se estiró este operativo.
El protagonista es Raúl Alfredo Moyano, un docente jubilado de 59 años, oriundo de Río Seco y radicado en Bariloche, que había vuelto a su provincia natal para visitar a su familia. El lunes 12 de octubre subió al cerro Ñuñorco Grande, en Tafí del Valle, avisó que ya emprendía el regreso y desde entonces nadie volvió a saber de él.
A diferencia de otras búsquedas que se enfrían con el correr de los días, acá hubo un dato que mantuvo viva la pista: una antena en Los Sarmientos detectó una señal de su celular 48 horas después de que se perdiera. Ese registro, analizado por el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales, orientó a los rastrilladores hacia el sector sur y sureste del cerro, cerca de la ruta provincial 307 y del paraje El Indio, dentro de la Quebrada de los Sosa.
Quien coordina el operativo es Hernán Parajón, al frente de la Fundación Cumbres Andinas, con experiencia en rescates de montaña. Su hipótesis de trabajo explica por qué Moyano no logró volver por sus propios medios: con el cerro cerrado por nubes o niebla y el teléfono casi sin batería, se habría quedado sin forma de orientarse y habría terminado caminando hasta quedar aislado en alguna ladera o quebrada. Para graficarlo, el rescatista recordó el caso de un montañista que pasó tres días varado en una cornisa, sin poder subir ni bajar.
Este miércoles 21 de octubre el operativo sumó refuerzos de peso: la supervisión aérea pasó a manos de la Dirección de Fuerzas Especiales C.E.R.O., con apoyo de la División GEAM, mientras que cuatro drones con cámaras térmicas y un alcance de hasta 15 kilómetros empezaron a cubrir los sectores más inaccesibles del cerro. Gendarmería Nacional, la Policía de Tucumán, el Equipo de Tácticas de Intervención y los Bomberos Voluntarios de Santa María también pusieron gente y equipamiento, junto con binomios caninos de las policías de Tucumán y Catamarca.
El terreno es buena parte del problema. Llegar desde El Mollar hasta las zonas más altas puede llevar cerca de cinco horas de caminata, lo que dejaba a los rastrilladores con poco tiempo útil antes de tener que iniciar el regreso. Por eso la decisión de instalar una base a unos 3.300 metros sobre el nivel del mar, en la propia cumbre del Ñuñorco: con carpas, cuerdas, arneses, camillas y equipo para maniobras en barrancos, seis voluntarios con formación técnica pueden quedarse a dormir ahí arriba y encarar cada jornada sin perder horas en subir y bajar.
Ni siquiera con esa logística el cerro da tregua. En el sector sur y sureste hay más humedad y vegetación densa, con filos y quebradas pronunciadas, y los senderos que dejan los animales se bifurcan sin llevar a ningún lado reconocible. "Hay muchos caminos de animales y eso es lo que dificulta", resumió Parajón. El viento, además, limita cuánto puede volar el helicóptero y cuántas personas traslada por viaje.
La espera golpea más fuerte puertas adentro de la familia. "Estamos desesperados porque no tenemos ningún indicio de dónde podría estar. No hay pistas en todo el trayecto recorrido en estos días", dijo Suyai Moyano, hija del docente, según reprodujo el diario Río Negro. Su hermano Matías adelantó que se sumarían a las reuniones con los especialistas que coordinan la búsqueda. Según contó Parajón a los medios tucumanos, el propio coordinador mantiene contacto diario con Suyai para explicarle los pasos que se vienen. También aportó un posible punto a favor: los conocimientos de Moyano sobre la montaña, junto con la presencia de agua en algunos sectores, podrían haberlo ayudado a sobrevivir hasta ahora.
Infobae publicó este seguimiento del operativo, que detalla además las declaraciones de Parajón ante los cuestionamientos por la falta de señalización en el cerro: el rescatista puso el foco en la preparación previa de quien sale a hacer montaña, más que en el circuito en sí. "Estos son deportes de aventura y pueden pasar cosas que no están dentro de lo previsto. Para eso hay que estar capacitado para saber cómo reaccionar", planteó.
El operativo en el cerro Ñuñorco Grande sigue concentrado en los rastrillajes del sector sureste, con el campamento de cumbre en funcionamiento permanente mientras se espera alguna señal nueva del paradero de Moyano.
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