Juicio por la muerte de Maradona: la Fiscalía dijo que fue "una muerte anunciada"
Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren comenzaron los alegatos finales contra los siete acusados de la internación domiciliaria y sostuvieron que la muerte del exfutbolista fue evitable.
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona entró este jueves en la etapa de los alegatos finales, con la exposición de los dos fiscales que llevan adelante la acusación. Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, del Ministerio Público Fiscal, fueron los primeros en exponer ante el tribunal, según consignó Infobae, que siguió la audiencia minuto a minuto.
Son siete los acusados: el neurocirujano Leopoldo Luque, que era el médico de cabecera de Maradona; la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz; el enfermero Ricardo Almirón y su superior Mariano Perroni; Nancy Forlini, que coordinaba el servicio por la prepaga, y el médico clínico interconsultor Pedro Di Spagna. Todos están acusados del delito de homicidio simple con dolo eventual por la internación domiciliaria que Maradona tuvo en una casa del barrio San Andrés, en Tigre, donde murió el 25 de noviembre de 2020.
Iribarren citó los resultados del análisis forense y resumió las cuatro conclusiones de la junta médica que investigó el caso: que la muerte "era evitable" y que la atención fue "inadecuada"; que la internación domiciliaria "era una ficción sin condiciones ni acondicionamiento"; que existió un fallo orgánico múltiple, descripto como fallo cardiohepatorenal; y que Maradona falleció tras una "agonía prolongada". "Fue una muerte anunciada", sostuvo el fiscal, que mostró ante los jueces una fotografía de Maradona sin vida.
Según el relato de la Fiscalía, la casa de Tigre carecía de cama ortopédica, botiquín, vía, desfibrilador y ambulancia. Iribarren además describió los antecedentes médicos del exfutbolista como los de "un paciente complejo con antecedentes renales, neurológicos, consumo problemático de alcohol, problemas hepáticos, cardíacos", y rechazó la versión de que Maradona "tenía el corazón de un toro", como habían dicho algunos de los acusados.
Ferrari, por su parte, calificó a los médicos personales de Maradona, encabezados por Luque, como "un grupo de improvisados" que, dijo, "olvidaron en todo momento que trataban a un paciente vulnerable y complejo". El fiscal agregó que ese grupo "incrementó el riesgo por fuera de lo permitido" y que, pese a las versiones de todos los imputados, "ninguno de ellos ha logrado conmover el núcleo duro de la acusación". También apuntó contra la decisión de darle el alta médica a Maradona pese a que, según dijo, los propios directivos de la clínica advertían sobre la "improcedencia" de esa internación.
La Fiscalía también se refirió a lo ocurrido la mañana del 25 de noviembre: según el relato de Ferrari, el enfermero Almirón afirmó haber visto a Maradona "óptimo" al cambiar la guardia, sin haber entrado a la habitación, y aseguró además que había ingerido líquidos sin haberlo verificado. "Su planilla, su información, es falsa", señaló el fiscal.
La audiencia había comenzado con la ausencia de ese mismo acusado, que avisó que llegaría al mediodía por un problema personal, por lo que el tribunal decidió arrancar de todos modos. A la sala de los tribunales de San Isidro llegaron temprano las hijas de Maradona, Dalma y Gianinna, junto a su madre, Claudia Villafañe, además de Verónica Ojeda, Jana Maradona —acompañada por sus abogados— y las hermanas del exfutbolista, Rita y Laura.
El juicio continúa con los alegatos de la querella, a cargo del abogado Eduardo Ramírez, que representa a Diego Maradona (hijo).
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