La informalidad laboral llegó al 45% y el noroeste quedó entre las regiones más altas del país
Un informe del Observatorio Económico Social de la UNR, con datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, ubica la informalidad total en 45% de los ocupados. Entre los cuentapropistas del conurbano llega al 70,2%, y el noroeste se mueve entre 43,9% y 56,2%.

Casi la mitad de quienes trabajan en las ciudades argentinas lo hace al margen de los registros. El dato surge de un trabajo del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario, elaborado sobre la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, que ubica la informalidad del conjunto de los ocupados en 45%. El número no es parejo: cambia fuerte según de qué tipo de trabajo y de qué ciudad se hable.
La diferencia más marcada aparece entre quienes dependen de un empleador y quienes trabajan por su cuenta. Entre los asalariados, el 37,9% no tiene aportes jubilatorios. Entre los que trabajan por cuenta propia —el puesto de venta de pan, la peluquería chica, el que arregla electrodomésticos o hace fletes cortos— la proporción sube al 65,8% en el promedio urbano del país. En los partidos del conurbano bonaerense, el segmento llega al 70,2%.
Qué cambió en los últimos dos años
Entre el último trimestre de 2023 y el segundo de este año, el trabajo por cuenta propia pasó de representar el 22,6% al 25,5% de las ocupaciones, según el Indec, mientras el empleo asalariado bajó del 73,7% al 70,5%. En el mismo tramo, la informalidad total subió del 41,4% al 45%.
Pero el corrimiento de un grupo al otro no explica todo: entre los propios asalariados, la falta de aportes también creció. Era del 33,6% a fines de 2016 y hoy está en 37,9%. El informe, firmado por los economistas Germán Tessmer y Bárbara Boggiano, reconstruyó la serie con un modelo estadístico para los años en que el Indec todavía no difundía el indicador, y encontró una tendencia en alza desde al menos 2016, cortada sólo en 2020 por la caída de puestos no registrados durante la cuarentena. La contracara formal del mercado también se achicó: las empresas con empleados bajaron a 480.067 y están en el nivel más bajo en 19 años.
Dónde pega más fuerte
Medida sobre el total de ocupados, la tasa más alta del país es la del Gran San Juan, con 60,9%. Le siguen el Gran Tucumán y Tafí Viejo (56,2%) y las ciudades de Santiago del Estero y La Banda (55,1%). En el extremo opuesto está la Ciudad de Buenos Aires, con 26%, mientras el conurbano marca 47,5%.
Si se mira sólo el cuentapropismo, el orden lo encabeza la ciudad de Formosa, con 87,9%, seguida por el Gran Tucumán y Tafí Viejo (87,6%) y Santiago del Estero y La Banda (87,5%).
Lo que el informe no dice sobre Salta
El trabajo agrupa a los centros urbanos del noroeste en una banda que va de 43,9% a 56,2% de informalidad total, bien por encima de la patagónica —entre 18% y 33,5%—. Pero nombra uno por uno sólo a los extremos del ranking, y el Gran Salta no figura entre ellos: el informe no publica su índice, así que no puede afirmarse en qué punto de esa banda cae la provincia. Lo que sí hay es contexto propio: la pobreza en Salta dejó de bajar y la indigencia volvió a subir en el primer semestre, y el programa Volver al Trabajo recortó $3.256 millones menos en los barrios de la capital.
Por qué las brechas no se explican por el cuentapropismo
Tessmer descarta la lectura más inmediata. "Uno tendería a pensar que el norte es más informal porque tiene más cuentapropistas; pero si al noroeste le diéramos la misma composición de asalariados y cuentapropistas de la Patagonia, su informalidad bajaría apenas unos 2,6 puntos porcentuales sobre una brecha promedio de casi 26 puntos", señaló. Para el economista pesan más la estructura productiva, la productividad y el tamaño de las empresas: "Donde predominan actividades de alta productividad y empresas más grandes, como las de hidrocarburos, minería y electrónica, el empleo tiende a ser más registrado".
También influye el costo de registrar un empleado, que proporcionalmente golpea más donde los salarios son bajos, y el peso del empleo público, casi todo formal: en La Rioja y Catamarca supera un tercio de los ocupados y las dos quedan fuera de los puestos más altos, con 43,9% y 45,1%.
Por sector, la informalidad se concentra en servicio doméstico (77,4%), construcción (76,2%), gastronomía y alojamiento (63,9%) y comercio (54,7%). Tessmer advierte que eso obliga a matizar la idea de que trabajar por cuenta propia equivale a estar en negro: en servicios de información y comunicación los informales son el 33,9%, y en los profesionales y técnicos, el 19,2%. "El cuentapropismo informal masivo no es el programador que factura al exterior: es el del oficio, el comercio y el servicio personal", definió.
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