El hijo de Romina Yan reveló la violencia que sufrió de su papá, Darío Giordano: “Era un infierno vivir en esa casa”
En una entrevista con Infobae, Valentín contó los episodios de violencia física y psicológica que sufrió durante su infancia y reveló cómo su abuelo Gustavo Yankelevich lo ayudó a salir de esa situación.

Valentín Yankelevich tenía siete años cuando murió su mamá, Romina Yan. Lo que siguió a esa pérdida, según relató, estuvo marcado por situaciones de violencia física y psicológica por parte de su papá, Darío Giordano, que sufrió durante su infancia y que, durante años, no pudo contar públicamente. “Realmente era un infierno vivir en esa casa”, recordó al describir la vida que compartía con su hermano bajo el cuidado de su padre.
En una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae, el joven de 23 años decidió contar por primera vez su historia y explicar por qué necesitó alejarse de su hogar para reconstruir su vida. También habló del rol fundamental de su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, quien lo escuchó cuando pidió ayuda y se convirtió en su principal apoyo. “Creo que llegó el momento de poder contar y sacarme una mochila que vengo cargando hace bastante tiempo”, expresó.
En su relato, Valentín describió episodios de violencia física y situaciones cotidianas de humillación. Aseguró que lo agarraban de los pelos, lo llevaban por la escalera, le pegaban y lo dejaban encerrado en su habitación.
También recordó que, en algunas ocasiones, le llevaban la comida varias horas después, cuando ya estaba fría, y se la dejaban en el piso. “Traerme la comida cuatro horas después, fría, apoyarla en el piso, ‘tomá, comé’”, contó al enumerar algunas de las situaciones que, según explicó, formaban parte de su vida cotidiana.
Pero el daño no se limitaba a las agresiones físicas. Valentín también recordó las descalificaciones que recibía y cómo esas palabras afectaron su autoestima desde muy chico. “Yo sentía que no servía para nada, dicho por sus palabras: ‘Vos no vas a hacer nunca nada en tu vida, no servís para nada’”, relató.
Para el joven, el maltrato psicológico dejó marcas profundas. “Viendo en retrospectiva, mucho de ese daño psicológico a veces hiere más adentro que un golpe”, reflexionó.
En ese contexto, explicó que no consideraba que Darío Giordano hubiera cumplido el rol paterno que necesitaba. “No, yo no le digo papá porque él no cumplió ese rol”, sostuvo.
En medio de esa desesperación, recordó que llegó a pensar en reunirse con su mamá. “Hasta decía: ‘Voy con mi mamá, voy a estar mejor que acá’. No tiene sentido seguir así”, expresó.
El joven explicó que ese momento fue un punto de quiebre y que, junto con su hermano, comenzó a buscar una manera de abandonar la casa. La oportunidad llegó gracias a su abuelo Gustavo Yankelevich, quien acostumbraba a sacar a sus nietos del colegio para almorzar con ellos por separado. Durante esos encuentros, Valentín y Franco empezaron a contarle lo que sucedía.
“Nosotros le empezamos a pedir que no queríamos vivir más en esa casa, que queríamos vivir con él y nos escuchó. Él fue la primera persona que nos escuchó”, recordó.
El viernes en que decidieron denunciar la situación, los hermanos fueron a declarar después del colegio. Según el relato de Valentín, ese día comenzó un proceso judicial que se extendió durante varios años y terminó con la tenencia definitiva a cargo de su abuelo.
“Por favor, no nos manden de nuevo a mi casa. No podemos estar más ahí”, recordó que pidió durante la declaración.
“Mi abuelo Gustavo me salvó la vida”
El testimonio de Valentín también está atravesado por el reconocimiento a Gustavo Yankelevich, quien asumió el cuidado de él y de su hermano cuando ambos necesitaban salir de aquella situación.
Comentarios
Ingresá o creá tu cuenta para comentar esta nota.
Todavía no hay comentarios. Podés ser la primera persona en opinar.






.gif)







