Pasada la denominada «campaña del miedo» tras la finalización de las elecciones presidenciales, representantes de distintos sectores de trabajadores empezaron a manifestar temor real por algunas medidas que podría implementar el próximo primer mandatario del país. Entre ellos, los gremios docentes.
Si bien el propio Javier Milei aclaró que no eliminará la educación pública, y tampoco constitucionalmente lo podría hacer porque es un ámbito que pertenece a las provincias, la alerta surge por el ajuste de gastos que prometió realizar, que podrían afectar directa e indirectamente a los educadores.
El más directo es el Incentivo Docente, un fondo vigente desde 1998 que se alimenta con un impuesto sobre los automotores, motos y embarcaciones. Ese beneficio les llega mensualmente a los docentes por un monto de hasta 33 mil pesos (según la última actualización), si tienen al menos dos cargos y la mitad si tienen uno.




