El interventor de Aguas Blancas cuestionó el balance oficial y denunció falta de respuestas en la frontera.
La tensión entre autoridades locales y el Gobierno nacional volvió a escalar en Salta. El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, lanzó duras críticas tras la visita de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el balance presentado sobre el denominado Plan Güemes.
Sin rodeos, Zigarán desestimó el diagnóstico oficial y calificó el acto como “un show político”, al considerar que no respondió a las problemáticas concretas que atraviesa la zona fronteriza. Según planteó, persisten conflictos estructurales que no están siendo abordados, especialmente en lo vinculado al comercio y la dinámica diaria en la frontera.
El funcionario también apuntó contra la falta de diálogo institucional con Nación. En ese sentido, aseguró que, ante la ausencia de respuestas, autoridades provinciales y municipales debieron canalizar gestiones a través de Cancillería, una vía alternativa que —según sostuvo— evidencia la falta de canales directos.
Las críticas alcanzaron además a la representación nacional en el territorio. Zigarán cuestionó el rol de Virginia Cornejo, al señalar que los reclamos locales no son atendidos con la seriedad necesaria.
El cruce deja al descubierto una disputa más profunda: la distancia entre la agenda oficial y las demandas de quienes gestionan en territorio, en una de las zonas más sensibles de la provincia.




