A días de cumplirse los diez años del Observatorio de Violencia contra las Mujeres (OVcM), el organismo adelantó datos duros: las denuncias por violencia familiar y de género se dispararon un 98% desde 2016 y hoy representan casi un tercio de todos los casos penales registrados en la provincia.
La presidenta del OVcM, Ana Pérez Declercq, presentó los números preliminares del informe anual que se dará a conocer en el Centro de Convenciones y advirtió que la problemática “no deja de crecer y exige más respuestas del Estado”.
Un volumen de denuncias que no deja de escalar
Solo en el primer semestre, en Salta se contabilizaron unas 70.000 denuncias por distintos delitos. De ese total, 20.400 —es decir, el 29%— corresponden a violencia familiar y de género. La proporción revela la centralidad del tema en la agenda judicial y la presión que recae sobre los sistemas de atención, protección y seguimiento.
El mapa departamental vuelve a encender alertas: Capital concentra la mayor cantidad de casos, pero la tasa por habitante pone a Cafayate en un lugar crítico con 335 denuncias en seis meses. También figuran Rosario de la Frontera y Metán entre los puntos más afectados.
Abuso sexual: otro indicador en ascenso
El informe detalla además un crecimiento en las denuncias por abuso sexual: alrededor de 700 llamados al 911 y 1.198 denuncias formales en el semestre. Con una tasa de 109 delitos por cada 100.000 habitantes, Salta se posiciona cuarta a nivel nacional, detrás de Jujuy, Mendoza y Tierra del Fuego.
En lo que va del año, se registraron seis femicidios con carátula provisoria. Otras 18 muertes violentas o dudosas siguen bajo análisis para determinar si serán reclasificadas.
Diez años de avances institucionales, pero con brechas persistentes
Pérez Declercq destacó que, en 2017, apenas el 39% de los municipios contaba con áreas de género. Hoy, más del 70% tiene equipos dedicados, lo que marca un crecimiento institucional sostenido. Sin embargo, el desafío no está solo en la creación de estructuras, sino en su operatividad:
“La mayoría de las llamadas al 911 por violencia se concentran los fines de semana y durante la noche. Ahí es donde necesitamos equipos preparados y disponibles”, explicó.
La evolución histórica muestra un panorama incuestionable: las denuncias pasaron de 14.000 en 2016 a 28.000 en 2024. Un salto del 98% que combina mayor visibilización, una red de acompañamiento más extendida y también nuevas formas de violencia que demandan intervenciones más rápidas y eficaces.
En el décimo aniversario del OVcM, el diagnóstico es contundente: Salta mejoró sus herramientas, pero la magnitud del problema obliga a profundizar políticas públicas, ampliar recursos y fortalecer la presencia territorial para que el aumento de denuncias se traduzca en más protección y menos riesgo para las mujeres.




