El Súper Niño llega a Salta: anticipan un trimestre más caluroso y seco, con riesgo de crecidas en el norte
El Servicio Meteorológico Nacional prevé más calor y menos lluvia en gran parte de la provincia hasta febrero por el fenómeno del Niño, aunque el norte salteño, cruzado por los ríos Pilcomayo y Bermejo, podría sufrir lluvias intensas y concentradas que preocupan por posibles crecidas.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó que, por el fenómeno de El Niño —que este año llega con una intensidad calificada de "Súper Niño"—, Salta tendrá entre octubre y diciembre temperaturas por encima del promedio y menos lluvia que en una temporada normal. El efecto podría sentirse hasta febrero de 2027, según los especialistas consultados.
El dato llamativo es que, hasta ahora, lo que más notaron los salteños fue lo contrario: un invierno con días nublados y fríos que se estiraron más de lo habitual, una granizada fuerte el 28 de septiembre en Rosario de la Frontera y La Candelaria, y una tormenta el mismo día en Tartagal, El Potrero, Coronel Moldes y General Güemes. Octubre, de hecho, ya acumula una anomalía: en los primeros dieciséis días cayeron 51 milímetros, más del doble de la media histórica del mes, que es de 21,5 milímetros. Esa inestabilidad venía anticipada: el pronóstico extendido del Servicio Meteorológico Nacional ya marcaba lluvia casi todos los días entre el 12 y el 18 de octubre en la capital, con una máxima que bajaba de 24° a 16°.
Edgardo Catalán, a cargo de la estación meteorológica del Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, pidió no sacar conclusiones apuradas: una revisión de las últimas temporadas muestra que los acumulados de lluvia, tanto en años de El Niño como de La Niña, se mantuvieron dentro de rangos normales. Aun así, no descartó que el cuadro actual derive en una temporada extrema a medida que avancen los meses.
El meteorólogo Ignacio Nieva explicó que el tramo actual —cielos nublados que frenan la suba de la temperatura de día y evitan que baje de noche— es una continuidad del invierno, y que recién a mediados de noviembre empezarán las lluvias más frecuentes y abundantes. En la segunda quincena de ese mes, dijo, subirá también la temperatura y ahí se verá con más claridad cómo se comporta el fenómeno.
El pronóstico trimestral del SMN no es parejo para todo el país: mientras en el Litoral —Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe— se esperan temperaturas más bajas y tormentas que ya provocan inundaciones, para el Noroeste argentino el panorama es el inverso: más calor y hasta un 50% menos de lluvia que el promedio histórico.
Dentro de la provincia, el impacto no es uniforme. El ingeniero Gustavo Adolfo Ramírez, de la red de Agrometeorología del INTA, detalló que en el departamento Anta se esperan precipitaciones "favorables" pero posiblemente muy concentradas en el tiempo, y marcó como zona de atención el norte, donde los ríos Pilcomayo y Bermejo pueden recibir agua proveniente de Bolivia y generar riesgo de crecidas. Para el centro de la provincia, en especial el Valle de Lerma, anticipó un clima más seco y caluroso de lo normal, y en los Valles Calchaquíes y la Puna, temperaturas más altas y mayor sequía — el mismo escenario por el que, días atrás, el Comité de Emergencia Climática se había reunido en Cachi con intendentes, legisladores y senadores de la región para prepararse ante menos lluvia y más riesgo de incendios de pastizales en el Valle Calchaquí.
Ramírez y Nieva coincidieron en que el llamado fenómeno de la "Alta Boliviana" —un sistema anticiclónico que se forma en el país vecino— puede moderar el impacto de El Niño en el NOA, aunque advirtieron que si la intensidad es alta, igual se va a sentir.
Más allá de la lluvia, Catalán puso el foco en el riesgo del calor extremo, que ya dejó antecedentes graves en la provincia, y pidió seguir las recomendaciones del sistema de alerta temprana. Sobre el agua potable fue más tranquilizador: con lluvias en las zonas altas, los acuíferos de donde se abastece la población deberían mantenerse en niveles adecuados. El cultivo del tabaco en el Valle de Lerma y Siancas, y los granos del departamento Anta, son los que más expuestos quedan a jornadas de calor extremo durante la floración.
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