El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la desocupación en Argentina alcanzó el 7,8% durante el primer trimestre de 2026. Aunque el dato muestra una leve baja en comparación con el mismo período del año pasado, el panorama laboral sigue generando preocupación en distintos puntos del país.
En el caso de Salta, la tasa de desocupación fue del 5,4%, ubicándose por debajo del promedio nacional y entre las cifras más bajas del país. Sin embargo, especialistas advierten que el número no refleja completamente la realidad laboral que atraviesan miles de trabajadores salteños.
Según el informe oficial, unas 1,7 millones de personas se encuentran actualmente sin empleo en Argentina, en un contexto marcado por la desaceleración económica, la caída del consumo y la retracción de distintos sectores productivos.
Las regiones con mayores niveles de desempleo siguen concentrándose en el centro del país. El Gran Buenos Aires lidera el ranking nacional con una desocupación del 8,7%, mientras que la región pampeana alcanzó el 8,2%, incluyendo ciudades que superan el 10%.
En contraste, el norte argentino presenta indicadores más bajos. El Noreste registró un promedio del 7,2%, mientras que el Noroeste alcanzó el 4,9%, convirtiéndose en una de las regiones con menor desempleo del país.
Dentro de ese escenario, Salta aparece con niveles relativamente más estables, aunque el mercado laboral provincial continúa atravesado por problemas estructurales como el empleo informal, la subocupación y la precarización.
El propio INDEC advirtió que una baja tasa de desocupación no necesariamente implica una mejora en la calidad del empleo. Muchas personas trabajan menos horas de las deseadas, tienen ingresos insuficientes o dependen de actividades informales para sostenerse económicamente.
En Salta, donde buena parte de la economía gira alrededor del comercio, los servicios y el trabajo independiente, estas situaciones forman parte de la realidad cotidiana de miles de familias.
El informe vuelve a poner el foco sobre uno de los principales desafíos económicos de la provincia: no solo generar empleo, sino también garantizar condiciones laborales más estables y mejores ingresos en un contexto nacional todavía incierto.




